Referencias Cruzadas

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Hebreos 10:14

Biblia de Jerusalen

En efecto, mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados.

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16 Referencias Cruzadas  

No conteniendo, en efecto, la Ley más que una sombra de los bienes futuros, no la realidad de las cosas, no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a los que se acercan.


De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor.


¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo!


Pues tanto el santificador como los santificados tienen todos el mismo origen. Por eso no se avergüenza de llamarles=hermanos=


de ser para los gentiles ministro de Cristo Jesús, ejerciendo el sagrado oficio del Evangelio de Dios, para que la oblación de los gentiles sea agradable, santificada por el Espíritu Santo.


Por eso, también Jesús, para santificar al pueblo con su sangre, padeció fuera de la puerta.


ya que la Ley no llevó nada a la perfección, pues no era más que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.


para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra,


«Ahora os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados.


Judas, siervo de Jesucristo, hermano de Santiago, a los que han sido llamados, amados de Dios Padre y guardados para Jesucristo.


a la Iglesia de Dios que está en Corinto: a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con cuantos en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor nuestro, de nosotros y de ellos


y sólo son prescripciones carnales, que versan sobre comidas y bebidas y sobre abluciones de todo género, impuestas hasta el tiempo de la reforma.


y al medio día, yendo de camino vi, oh rey, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor.


Y en virtud de esta=voluntad=somos santificados, merced a la=oblación=de una vez para siempre del=cuerpo=de Jesucristo.


El, por el contrario, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio,=se sentó a la diestra de Dios para siempre,=





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