Referencias Cruzadas

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Ezequiel 33:31

Biblia de Jerusalen

Y vienen a ti en masa, y mi pueblo se sienta delante de ti; escuchan tus palabras, pero no las ponen en práctica. Porque hacen amores con su boca, pero su corazón sólo anda buscando su interés.

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34 Referencias Cruzadas  

El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero los preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto.


Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.»


Dice el Señor: Por cuanto ese pueblo se me ha allegado con su boca, y me han honrado con sus labios, mientras que su corazón está lejos de mí, y el temor que me tiene son preceptos enseñados por hombres,


El año sexto, el día cinco del sexto mes, estaba yo sentado en mi casa y los ancianos de Judá sentados ante mí, cuando se posó allí sobre mí la mano del Señor Yahveh.


«En eso que nos has dicho en nombre de Yahveh, no te hacemos caso,


Ahora Yahveh les dice: «=Sau la sau, sau la sau, cau la cau, cau la cau, zeer sam, zeer sam=», de suerte que vayan y caigan hacia atrás y se fracturen, caigan en la trampa y sean presos.


Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra,


Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen.»


Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso - que es ser idólatra - participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios.


Al instante mandé enviados donde ti, y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros, en la presencia de Dios, estamos dispuestos para escuchar todo lo que te ha sido ordenado por el Señor.»


Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de él.


Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.


Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.


Sus jefes, en medio de ella, son como lobos que desgarran su presa, que derraman sangre, matando a las personas para robar sus bienes.


Algunos ancianos de Israel vinieron a mi casa y se sentaron ante mí.


Inclina mi corazón hacia tus dictámenes, y no a ganancia injusta.


Los plantas, y enseguida arraigan, van a más y dan fruto. Cerca estás tú de sus bocas, pero lejos de sus riñones.


Mira, yo voy a batir palmas a causa de los actos de pillaje que has cometido y de la sangre que corre en medio de ti.


Ahora bien, a nosotros, puesto que comemos la sal del palacio, nos resulta intolerable ver esta afrenta que se hace al rey; por eso enviamos al rey esta denuncia,


Por más que has visto, no has hecho caso; mucho abrir las orejas, pero no has oído.


Yo os lo he declarado hoy, pero no hacéis caso de vuestro Dios Yahveh en nada de cuanto me ha enviado a deciros.





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