Y dijo Yahveh a Moisés: «Cuando vuelvas a Egipto, harás delante de Faraón todos los prodigios que yo he puesto en tu mano; yo, por mi parte, endureceré su corazón, y no dejará salir al pueblo.
Yo endureceré el corazón de Faraón, y os perseguirá; pero yo manifestaré mi gloria a costa de Faraón y de todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Yahveh.» Así lo hicieron.
Pero los demás hombres, los no exterminados por estas plagas, no se convirtieron de=las obras de sus manos;=no dejaron de adorar a los demonios y a los=ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, que no pueden=ver ni oír ni caminar.