Referencias Cruzadas

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Efesios 5:21

Biblia de Jerusalen

Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo.

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20 Referencias Cruzadas  

Nada hagáis por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo,


Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.


Las mujeres a sus maridos, como al Señor,


De igual manera, jóvenes, sed sumisos a los ancianos; revestíos todos de humildad en vuestras mutuas relaciones, pues=Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.=


Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna.


Honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, honrad al rey.


que gobierne bien su propia casa y mantenga sumisos a sus hijos con toda dignidad;


Porque, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; sólo que no toméis de esa libertad pretexto para la carne; antes al contrario, servíos por amor los unos a los otros.


La mujer oiga la instrucción en silencio, con toda sumisión.


También vosotros mostraos sumisos a ellos y a todo aquel que con ellos trabaja y se afana.


Teme, hijo mío, a Yahveh y al rey, no te relaciones con los innovadores,


En cambio los gobernadores anteriores que me precedieron gravaban al pueblo: cada día percibían de él, como contribución por el pan, cuarenta siclos de plata; también sus servidores oprimían al pueblo. Pero yo, por temor de Dios, no hice nunca esto.


¡Que esté sobre vosotros el temor de Yahveh! Atended bien a lo que hacéis, porque en Yahveh nuestro Dios no hay iniquidad ni acepción de personas ni soborno.»


Sed sumisos, a causa del Señor, a toda institución humana: sea al rey, como soberano,


Teniendo, pues, estas promesas, queridos míos, purifiquémonos de toda mancha de la carne y del espíritu, consumando la santificación en el temor de Dios.


Y yo continué: «No está bien lo que estáis haciendo. ¿No queréis caminar en el temor de nuestro Dios, para evitar los insultos de las naciones enemigas?


Todos los jefes y valientes, y también todos los hijos del rey David, prestaron obediencia al rey Salomón.


«Vuelve a tu señora, le dijo el Ángel de Yahveh, y sométete a ella.»


Por tanto, conociendo el temor del Señor, tratamos de persuadir a los hombres, pues ante Dios estamos al descubierto, como espero que ante vuestras conciencias también estemos al descubierto.





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