Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Efesios 4:22

Biblia de Jerusalen

a despojaros, en cuanto a vuestra vida anterior, del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias,

Ver Capítulo Copiar

27 Referencias Cruzadas  

sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado.


Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone,


Por eso, desechad toda inmundicia y abundancia de mal y recibid con docilidad la Palabra sembrada en vosotros, que es capaz de salvar vuestras almas.


antes bien, exhortaos mutuamente cada día mientras dure este=hoy,=para que ninguno de vosotros se=endurezca=seducido por el pecado.


Pues también nosotros fuimos en algún tiempo insensatos, desobedientes, descarriados, esclavos de toda suerte de pasiones y placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y aborreciéndonos unos a otros.


Por tanto, desechando la mentira,=hablad con verdad cada cual con su prójimo,=pues somos miembros los unos de los otros.


Ya es bastante el tiempo que habéis pasado obrando conforme al querer de los gentiles, viviendo en desenfrenos, liviandades, crápulas, orgías, embriagueces y en cultos ilícitos a los ídolos.


Os digo, pues, esto y os conjuro en el Señor, que no viváis ya como viven los gentiles, según la vaciedad de su mente,


sabiendo que=habéis sido rescatados=de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o=plata,=


en él también fuisteis circuncidados con la circuncisión no quirúrgica, sino mediante el despojo de vuestro cuerpo mortal, por la circuncisión en Cristo.


El malo consigue un jornal falso; el que siembra justicia, un salario verdadero.


Si vuelves a Sadday con humildad, si alejas de tu tienda la injusticia,


entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo en medio de las concupiscencias de nuestra carne, siguiendo las apetencias de la carne y de los malos pensamientos, destinados por naturaleza, como los demás, a la Cólera...


La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que habitas en las hendiduras de la roca, que pones en la altura tu morada, y dices en tu corazón: «¿Quién me hará bajar a tierra?»


El espanto que infundías te engañó, la soberbia de tu corazón, tú, el que habitas en las hendiduras de la roca, que ocupas lo alto de la cuesta. Aunque pongas en alto, como el águila, tu nido, de allí te haré bajar - oráculo de Yahveh -.


Pues ya estáis enterados de mi conducta anterior en el Judaísmo, cuán encarnizadamente perseguía a la Iglesia de Dios y la devastaba,


y le dijo: «¿Hasta cuándo va a durar tu embriaguez? ¡Echa el vino que llevas!»


Porque el pecado, tomando ocasión por medio del precepto, me=sedujo=, y por él, me mató.


Si alguno se cree religioso, pero no pone freno a su lengua, sino que engaña a su propio corazón, su religión es vana.


El corazón es lo más retorcido; no tiene arreglo: ¿quién lo conoce?


Pero temo que, al igual que la serpiente engañó a Eva con su astucia, se perviertan vuestras mentes apartándose de la sinceridad con Cristo.


Toda acritud, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros.





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios