Referencias Cruzadas

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Apocalipsis 3:17

Biblia de Jerusalen

Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me falta». Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.

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26 Referencias Cruzadas  

Hay quien se hace el rico y nada tiene, hay quien se hace el pobre y tiene gran fortuna.


Canaán tiene en su mano balanzas tramposas, es amigo de explotar.


Conozco tu tribulación y tu pobreza - aunque eres rico - y las calumnias de los que se llaman judíos sin serlo y son en realidad una sinagoga de Satanás.


¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte?


=A los hambrientos colmó de bienes=y despidió a los ricos sin nada.


Mas él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal.


(Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela y conserve sus vestidos, para no andar desnudo y que se vean sus vergüenzas).


En virtud de la gracia que me fue dada, os digo a todos y a cada uno de vosotros: No os estiméis en más de lo que conviene; tened más bien una sobria estima según la medida de la fe que otorgó Dios a cada cual.


Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores.


No se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa, como algunos lo suponen, sino que usa de paciencia con vosotros, no queriendo que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión.


«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.


«Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo.


esas que sus compradores matan impunemente, mientras sus vendedores dicen: «¡Bendito sea Yahveh; ya soy rico!», y a las que no perdonan los pastores.


Y Yahveh castigó al pueblo a causa del becerro fabricado por Aarón.


Pues no quiero que ignoréis, hermanos, este misterio,=no sea que presumáis de sabios:=el endurecimiento parcial que sobrevino a Israel durará hasta que entre la totalidad de los gentiles,


¡Muy bien! Por su incredulidad fueron desgajadas, mientras tú, por la fe te mantienes. ¡No te engrías!; más bien, teme.


¡Vaya generación la vuestra!; atended a la palabra de Yahveh: ¿Fui yo un desierto para Israel o una tierra malhadada? ¿Por qué, entonces, dice mi pueblo: «¡Bajemos! No vendremos más a ti.»?


¿Quién está ciego, sino mi siervo? ¿y quién tan sordo como el mensajero a quien envío? (¿Quién es tan ciego como el enviado y tan sordo como el siervo de Yahveh?)


no sea que llegue a hartarme y reniegue, y diga: «¿Quién es Yahveh?». o no sea que, siendo pobre, me dé al robo, e injurie el nombre de mi Dios.


Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.





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