Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Apocalipsis 22:17

Biblia de Jerusalen

El Espíritu y la Novia dicen: «¡Ven!» Y el que oiga, diga: «¡Ven!» Y=el que tenga sed, que se acerque,=y el que quiera,=reciba gratis agua=de vida.

Ver Capítulo Copiar

29 Referencias Cruzadas  

pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.»


Me dijo también: «Hecho está: yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin; al que tenga sed, yo le daré del manantial del agua de la vida gratis.


El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba


Sacaréis agua con gozo de los hontanares de salvación.»


Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.»


(9)=Tet.=Gustad y ved qué bueno es Yahveh, dichoso el hombre que se cobija en él.


Casa de Jacob, andando, y vayamos, caminemos a la luz de Yahveh.


Luego me mostró el río de agua de Vida, brillante como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero.


Entonces vino uno de los siete Ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas plagas, y me habló diciendo: «Ven, que te voy a enseñar a la Novia, a la Esposa del Cordero.»


Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo.


y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús,


y acudirán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte de Yahveh, a la Casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos.» Pues de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra de Yahveh.


Yo, Jesús, he enviado a mi Ángel para daros testimonio de lo referente a las Iglesias. Yo soy el Retoño y el descendiente de David, el Lucero radiante del alba.»


El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: al vencedor le daré a comer=del árbol de la vida, que está en el Paraíso=de Dios.


De Sión preguntaron por el camino, allá se dirigen: «Venid y aliémonos a Yahveh con pacto eterno, inolvidable.»


Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para conocer las gracias que Dios nos ha otorgado,


acudirán naciones numerosas y dirán: «Venid, subamos al monte de Yahveh, a la Casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos, y nosotros sigamos sus senderos». Pues de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra de Yahveh.


«Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?»


Me llevó a la entrada de la Casa, y he aquí que debajo del umbral de la Casa salía agua, en dirección a oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia oriente. El agua bajaba de debajo del lado derecho de la Casa, al sur del altar.


Le dice la mujer: «Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva?


Porque el Cordero que está en medio del trono=los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas=de la vida. Y Dios=enjugará toda lágrima de sus ojos.»=


Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí - dice el Espíritu -, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.»


Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús.





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios