Referencias Cruzadas

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2 Corintios 10:4

Biblia de Jerusalen

¡No!, las armas de nuestro combate no son carnales, antes bien, para la causa de Dios, son capaces de arrasar fortalezas. Deshacemos sofismas

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28 Referencias Cruzadas  

en la palabra de verdad, en el poder de Dios; mediante las armas de la justicia: las de la derecha y las de la izquierda;


Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar.


para que vuestra fe se fundase, no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios.


Esta es la recomendación, hijo mío Timoteo, que yo te hago, de acuerdo con las profecías pronunciadas sobre ti anteriormente. Combate, penetrado de ellas, el buen combate,


La noche está avanzada. El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz.


Nosotros, por el contrario, que somos del día, seamos sobrios;=revistamos la coraza=de la fe y de la caridad,=con el yelmo=de la esperanza=de salvación.=


Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros.


Ni hagáis ya de vuestros miembros armas de injusticia al servicio del pecado; sino más bien ofreceos vosotros mismos a Dios como muertos retornados a la vida; y vuestros miembros, como armas de justicia al servicio de Dios.


No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios,


El cetro de tu poder lo extenderá Yahveh desde Sión: ¡domina en medio de tus enemigos!


Por la fe, se derrumbaron los muros de Jericó, después de ser rodeados durante siete días.


Soporta las fatigas conmigo, como un buen soldado de Cristo Jesús.


Moisés fue educado en toda la sabiduría de los egipcios y fue poderoso en sus palabras y en sus obras.


Habrá sobre todo monte alto y sobre todo cerro elevado manantiales que den aguas perennes, el día de la gran matanza, cuando caigan las fortalezas.


El pueblo clamó y se tocaron las trompetas. Al escuchar el pueblo la voz de la trompeta, prorrumpió en gran clamor, y el muro se vino abajo. La gente escaló la ciudad, cada uno frente a sí, y se apoderaron de ella.


Por eso os escribo esto ausente, para que, presente, no tenga que obrar con severidad conforme al poder que me otorgó el Señor para edificar y no para destruir.


¿No es así mi palabra, como el fuego, y como un martillo golpea la peña?


Y aun cuando me gloriara excediéndome algo, respecto de ese poder nuestro que el Señor nos dio para edificación vuestra y no para ruina, no me avergonzaría.





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