Referencias Cruzadas

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1 Tesalonicenses 5:8

Biblia de Jerusalen

Nosotros, por el contrario, que somos del día, seamos sobrios;=revistamos la coraza=de la fe y de la caridad,=con el yelmo=de la esperanza=de salvación.=

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25 Referencias Cruzadas  

Por lo tanto, ceñíos los lomos de vuestro espíritu, sed sobrios, poned toda vuestra esperanza en la gracia que se os procurará mediante la Revelación de Jesucristo.


Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo.


Se puso la justicia como coraza y el casco de salvación en su cabeza. Se puso como túnica vestidos de venganza y se vistió el celo como un manto.


que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y=que penetra hasta más allá del velo,=


Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.


pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas.


Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.


Pero vosotros sois=linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido,=para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz


en la palabra de verdad, en el poder de Dios; mediante las armas de la justicia: las de la derecha y las de la izquierda;


Bueno es esperar en silencio la salvación de Yahveh.


Paz a los hermanos, y caridad con fe de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo.


Pues a nosotros nos mueve el Espíritu a aguardar por la fe los bienes esperados por la justicia.


¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!


(12) ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y mi Dios!


(6) ¿Por qué, alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré, ¡salvación de mi rostro y


Que el mismo Señor nuestro Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y que nos ha dado gratuitamente una consolación eterna y una esperanza dichosa,





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