Referencias Cruzadas

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1 Pedro 2:1

Biblia de Jerusalen

Rechazad, por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias.

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50 Referencias Cruzadas  

Toda acritud, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros.


Por eso, desechad toda inmundicia y abundancia de mal y recibid con docilidad la Palabra sembrada en vosotros, que es capaz de salvar vuestras almas.


No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; y si juzgas a la Ley, ya no eres un cumplidor de la Ley, sino un juez.


=Pues quien quiera amar la vida y ver días felices, guarde su lengua del mal, y sus labios de palabras engañosas,


A este propósito, se extrañan de que no corráis con ellos hacia ese libertinaje desbordado, y prorrumpen en injurias.


para vivir ya el tiempo que le quede en la carne, no según las pasiones humanas, sino según la voluntad de Dios.


No os quejéis, hermanos, unos de otros para no ser juzgados; mirad que el Juez está ya a las puertas.


Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone,


Las mujeres igualmente deben ser dignas, no calumniadoras, sobrias, fieles en todo.


(14)=Nun.=Guarda del mal tu lengua, tus labios de decir mentira;


El que no cometió pecado,=y en cuya boca no se halló engaño;=


que las ancianas asimismo sean en su porte cual conviene a los santos: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, maestras del bien,


Dichoso el hombre a quien Yahveh no le cuenta el delito, y en cuyo espíritu no hay fraude.


Hermanos, no seáis niños en juicio. Sed niños en malicia, pero hombres maduros en juicio.


llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos,


¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo”, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano.


Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.


Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.


En efecto, temo que a mi llegada no os encuentre como yo querría; ni me encontréis como querríais: que haya discordias, envidias, iras, disputas, calumnias, murmuraciones, insolencias, desórdenes.


No tengas envidia de los malos, no desees estar con ellos,


No envidies al hombre violento, ni elijas ninguno de sus caminos;


y=en su boca no se encontró mentira:=no tienen tacha.


Obrad como hombres libres, y no como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad, sino como siervos de Dios.


¿Pensáis que la Escritura dice en vano: Tiene deseos ardientes el espíritu que él ha hecho habitar en nosotros?


Pero si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad.


Nuestra exhortación no procede del error, ni de la impureza ni con engaño,


Así que, celebremos la fiesta, no con vieja levadura, ni con levadura de malicia e inmoralidad, sino con ázimos de pureza y verdad.


Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»


¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!»


Declararás impuro el revestimiento de tus ídolos de plata y el ornato de tus imágenes fundidas en oro. Los rechazarás como paño inmundo: «¡Fuera de aquí!», les dirás.


No te enfurezcas por causa de los malvados, ni tengas envidia de los malos.


El corazón manso es vida del cuerpo; la envidia es caries de los huesos.


Y los obstinados que imponen la cólera y no piden auxilio cuando él los encadena,


En esto, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros, se puso a decir primeramente a sus discípulos: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.


Mas él, dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea.»


le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.


Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo:


Aquel día arrojará el hombre a los musgaños y a los topos los ídolos de plata y los ídolos de oro que él se hizo para postrarse ante ellos,


celoso como estaba de los arrogantes, al ver la paz de los impíos.





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