Referencias Cruzadas

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1 Juan 3:10

Biblia de Jerusalen

En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del Diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

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26 Referencias Cruzadas  

Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor.


Querido, no imites lo malo, sino lo bueno. El que obra el bien es de Dios; el que obra el mal no ha visto a Dios.


Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano.


Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira.


el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno;


El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; vosotros no las escucháis, porque no sois de Dios.»


Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos.


Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.


Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos,


En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.


Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él.


Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno.


Absalón no dijo a Amnón ni una palabra, ni buena ni mala, pues odiaba Absalón a Amnón porque había humillado a su hermana Tamar.


Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;


- y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.


Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor. Pues el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.


Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección.


El fin de este mandato es la caridad que procede de un corazón limpio, de una conciencia recta y de una fe sincera.


Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!. El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.


Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.





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