Referencias Cruzadas

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1 Corintios 12:3

Biblia de Jerusalen

Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo.

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19 Referencias Cruzadas  

No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios,


Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo.


Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy.


¿Acaso únicamente Bernabé y yo estamos privados del derecho de no trabajar?


Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí.


Díceles: «Pues ¿cómo David, movido por el Espíritu, le llama Señor, cuando dice:


Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí.


El que no quiera al Señor, ¡sea anatema! «Maran atha.»


no dejarás que su cadáver pase la noche en el árbol; lo enterrarás el mismo día, porque un colgado es una maldición de Dios. Así no harás impuro el suelo que Yahveh tu Dios te da en herencia.


Pues, cualquiera que se presenta predicando otro Jesús del que os prediqué, y os proponga recibir un Espíritu diferente del que recibisteis, y un Evangelio diferente del que abrazasteis ¡lo toleráis tan bien!


Pues desearía ser yo mismo anatema, separado de Cristo, por mis hermanos, los de mi raza según la carne,


Caí en éxtasis el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz, como de trompeta, que decía:


Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura:=Maldito todo el que está colgado de un madero,=


Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros.


¡Tal sea de parte de Yahveh la paga de mis acusadores, de los que dicen mal contra mi alma!


En cambio aquel a quien Dios resucitó,=no experimentó la corrupción.=





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