(posiblemente, de una raíz que significa: “refinar”).
Sarepta era un pueblo sidonio al norte de Tiro donde la viuda recibió a Elías y su hijo fue resucitado. Sidón, una de las ciudades fenicias más antiguas, tenía dos puertos y era conocida por sus manufacturas de madera, metales y telas.
pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. Lucas 4:26
En la Biblia aparece como la ciudad en que Elías fue cuidado por una viuda durante una sequía y como una de las fronteras de Israel en la visión profética de Abdías.
(heb., tsarephath, refinamiento).
Población del AT recordada principalmente porque Elías residió allí durante la segunda parte de la hambruna causada por la sequía (1 Reyes 17:9) «Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí, yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente». En (Lucas 4:26) «pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón». Se la menciona con el nombre griego Sarepta, y se la describe ubicada en la tierra de Sidón.
TALLER DE UN ORFEBRE, ZAREPHATH. (Lucas 4:26) «pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón».
La viuda de Sarepta fue una señora que acogió al profeta Elías, a pesar de ser realmente pobre. Dios premió a la viuda de Sarepta por su hospitalidad y cuidó de su único hijo. La localidad de Sarepta estaba en Sidón, una tierra pagana en el norte de Israel. Esta conmovedora historia se encuentra en el libro de los Reyes, en el Antiguo Testamento.
La viuda es introducida como una mujer que estaba atravesando por una época difícil. Era pobre y no tenía suficiente comida para ella y su hijo. Un día, un hombre de aspecto extraño, cubierto de polvo y con un báculo en la mano, se dirigió a ella y le pidió un vaso de agua. La viuda, a pesar de su propia necesidad, accedió a su solicitud. Pero el hombre la llamó nuevamente y le pidió también un bocado de pan. La viuda le explicó que solo tenía un poco de harina y aceite, con los que planeaba preparar una última comida para ella y su hijo antes de esperar la muerte debido a la hambruna.
Sin embargo, el hombre le aseguró que la harina de su tinaja no se agotaría y el aceite de su vasija no disminuiría hasta que Jehová hiciera llover sobre la tierra. La viuda confió en sus palabras y compartió su comida con él. Milagrosamente, la harina y el aceite no se agotaron, y ella y su hijo sobrevivieron durante la hambruna.
Tiempo después, el hijo de la viuda enfermó gravemente. Desesperada, la viuda se dirigió al profeta Elías y le preguntó si su presencia había traído la muerte a su hijo. Elías clamó a Dios, y el niño recuperó la salud. Llena de gratitud y asombro, la viuda exclamó: “Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca”.
Y los cautivos de este ejército de los hijos de Israel poseerán lo de los cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev.
Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba.
Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.
Población fenicia ubicada a unos 22,5 km al norte de Tiro, hoy una aldea llamada Tsarafand. Como se encontraba junto al camino costero que conducía a Fenicia, muchos ejércitos pasaron por sus inmediaciones y por eso aparece en registros antiguos, pero nunca fue una ciudad importante. Se la menciona como la ciudad donde Elías recibió atenciones de una pobre viuda en ocasión de una gran sequía, y a cuyo hijo resucitó más tarde como recompensa por su abnegación (1Re 17:8-24; Luc 4:26). Abdías vislumbró que los límites del territorio de Israel se extenderían hasta Sarepta (Abd 20).
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