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2 Corintios 4 - Biblia Reina Valera 1990 (Adventista del Séptimo Día)

1. Por tanto, siendo que por la misericordia de Dios, tenemos este ministerio, no desmayamos.

2. Antes renunciamos a las formas ocultas y vergonzosas, no andando con astucia, ni adulterando la Palabra de Dios, sino que manifestando la verdad, nos recomendamos a toda conciencia humana ante Dios.

3. Si todavía nuestro evangelio está velado, entre los que se pierden está velado.

4. El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no vean la luz del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.*

5. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo el Señor; y nosotros vuestros siervos por amor de Jesús.

6. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestro corazón, para que podamos conocer la gloria de Dios que brilla en el rostro de Cristo.*

Viviendo por la fe

7. Sin embargo, tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.

8. Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperamos;*

9. perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no destruidos.*

10. Llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo.

11. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

12. De manera que la muerte actúa en nosotros, pero en vosotros actúa la vida.

13. Está escrito: 'Creí, por eso hablé'. Con ese mismo espíritu de fe, nosotros también creemos, por eso hablamos.

14. Porque sabemos que el que resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con Jesús, y nos presentará ante él junto con vosotros.*

15. Y todo esto es para vuestro beneficio, para que la gracia aumente para gloria de Dios, y aumente la multitud de los que dan gracias.*

16. Por eso, no desmayamos. Aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior se renueva de día en día.

17. Porque esta leve y momentánea tribulación, produce una eterna gloria, que supera toda comparación.*

18. Así, fijamos nuestros ojos, no en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Porque lo que se ve es temporal, pero lo que no se ve es eterno.*

Nueva Reina Valera 1990, Versión Adventista del Séptimo día. © Copyright 2000

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