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Mateo 27 - Biblia Reina Valera 1858 (Nuevo Testamento)

Jesús ante Pilato

1. Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle á muerte.

2. Y le trajeron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.

Muerte de Judas

3. ENTONCES Judas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes, y á los ancianos,

4. diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da á nosotros? viéraslo tú.

5. Y arrojando las piezas de plata al templo, se partió, y fué, y se ahorcó.

6. Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el arca de la limosna, porque es precio de sangre.

7. Mas habido consejo, compraron de ellas el campo del Ollero, por sepultura para los extranjeros.

8. Por lo cual fué llamado aquel campo: Hacéldama, Campo de sangre, hasta el dia de hoy.

9. Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel:

10. y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor.

Pilato interroga a Jesús

11. Y JESUS estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los Judíos? Y Jesus le dijo: Tu lo dices.

12. Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió.

13. Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra tí?

14. Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se maravillaba mucho.

Jesús sentenciado a muerte

15. Y en el dia de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso cual quisiesen.

16. Y tenian entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabás.

17. Y juntas ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál quereis que os suelte? ¿á Barrabás, ó á Jesus, que se llama el Cristo?

18. Porque sabia que por envidia le habian entregado.

19. Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo: porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él.

20. Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al pueblo, que pidiese á Barrabás, y á Jesus matase.

21. Y respondiendo el presidente, les dijo: ¿Cuál de los dos quereis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás.

22. Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesus que se llama el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado.

23. Y el presidente les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban mas, diciendo: Sea crucificado.

24. Y viendo Pilato que nada aprovechaba, antes se hacia mas alboroto, tomando agua lavó sus manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: védlo vosotros.

25. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.

26. Entonces les soltó á Barrabás; y habiendo azotado á Jesus, le entregó para ser crucificado.

27. ENTONCES los soldados del presidente tomando á Jesus á la audiencia, juntaron á él toda la cuadrilla.

28. Y desnudándole, cercáronle de un manto de grana.

29. Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha: é hincando la rodilla delante de él, burlaban de él diciendo: Tengas gozo, rey de los Judíos.

30. Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herian en la cabeza.

31. Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

Crucifixión y muerte de Jesús

32. Y saliendo, hallaron á un Cirenéo que se llamaba Simon: á este cargaron para que llevase su cruz.

33. Y como llegaron al lugar que se llama Gólgotha, que es dicho, el lugar de la Calavera,

34. le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beberlo.

35. Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

36. Y le guardaban, sentados allí.

37. Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

38. Entonces crucificaron con él dos ladrones: uno á la derecha, y otro á la izquierda.

39. Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

40. y diciendo: Tú, el que derribas el templo de Dios, y en tres dias le reedificas, sálvate á tí mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

41. De esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas, y los Fariséos, y los ancianos, decian:

42. A otros salvó, á sí no se puede salvar: si es el rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en el:

43. confia en Dios: líbrele ahora, si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

44. Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con él.

45. Y desde la hora de las seis fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de las nueve.

46. Y cerca de la hora de las nueve Jesus exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has desamparado?

47. Y algunos de los que estaban allí, oyéndole, decian: A Elías llama este.

48. Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y la llenó de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba para que bebiese.

49. Y los otros decian: Deja, veamos si vendrá Elías á librarle.

50. Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.

51. Y hé aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo; y la tierra se movió; y las piedras se hendieron;

52. y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habia dormido, se levantaron.

53. Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.

54. Y el centurion, y los que estaban con él guardando á Jesus, visto el terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

55. Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habian seguido de Galiléa á Jesus, sirviéndole:

56. entre las cuales era María Magdalena, y María de Jacobo, y la madre de Joses, y la madre de los hijos de Zebedéo.

Jesús es sepultado

57. Y COMO fué la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimathéa, llamado Joseph, el cual tambien habia sido discípulo de Jesus.

58. Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus. Entonces Pilato mandó que el cuerpo se le diese.

59. Y tomando Joseph el cuerpo, le envolvió en una sábana limpia,

60. y le puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en peña; y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.

61. Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

La guardia ante la tumba

62. Y el siguiente dia, que es despues de la preparacion de la Pascua, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos á Pilato,

63. diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun: Despues de tres dias resucitaré.

64. Manda, pues, fortificar el sepulcro hasta el dia tercero: porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos: y será el postrer error peor que el primero.

65. Pilato les dice: La guardia teneis: id, fortificad como entendeis.

66. Y yendo ellos, fortificaron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra.

Reina Valera 1858 (RV1858) (Solo Nuevo Testamento)

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