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2 Timoteo 1 - Biblia Reina Valera 1858 (Nuevo Testamento)

Salutación

1. PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, segun la promesa de la vida que es por Cristo Jesus,

2. á Timotéo, amado hijo, gracias, misericordia, y paz de Dios el Padre, y de Jesu Cristo Señor nuestro.

Testificando de Cristo

3. Doy gracias á Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar tengo memoria de tí en mis oraciones noche y dia ;

4. deseando verte, (acordándome de tus lágrimas,) para ser lleno de gozo;

5. trayendo á la memoria la fé no fingida que está en tí, que tambien estuvo primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunica; y estoy cierto que está en tí tambien.

6. Por lo cual te aconsejo, que despiertes el don de Dios que está en tí por la imposicion de mis manos.

7. Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.

8. Por tanto no te avergüences de dar testimonio del Señor nuestro, ni de mí que estoy preso por él; antes sé participante de los trabajos del Evangelio por la virtud de Dios,

9. que nos ha librado, y nos llamó á la santa vocacion: no por nuestras obras, mas segun el intento suyo, y por la gracia, la cual nos es dada en Cristo Jesus, antes de los tiempos de los siglos;

10. mas ahora es manifestada por la venida de nuestro Salvador Jesu Cristo, el cual asimismo quitó la muerte, y sacó á luz la vida y la incorrupcion por el Evangelio:

11. del cual yo soy puesto predicador, y apóstol, y maestro de los Gentiles.

12. Por lo cual asimismo padezco esto: mas no me avergüenzo: porque yo sé á quien he creido, y estoy cierto que es poderoso para guardar mi depósito para aquel dia.

13. Retén la forma de las sanas palabras que de mí oiste, en la fé y caridad que es en Cristo Jesus.

14. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que habita en nosotros.

15. Ya sabes esto, que me han sido contrarios todos los que son en Asia; de los cuales son Figello, y Hermógenes.

16. Dé el Señor misericordia á la casa de Onesíforo, que muchas veces me refrigeró, y no se avergonzó de mi cadena:

17. antes estando él en Roma, me buscó solícitamente, y me halló.

18. Déle el Señor que halle misericordia acerca del Señor en aquel dia. Y cuanto nos ayudó en Éfeso, tú lo sabes mejor.

Reina Valera 1858 (RV1858) (Solo Nuevo Testamento)

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