Salmos 64 - Biblia Torres Amat 18251 Escucha oh Dios mío, mi oración, cuando a ti clamo; libra mi alma del temor que me causa el enemigo. 2 Tú me has defendido de la conspiración de los malignos, del tropel de los que obran la iniquidad. 3 Ellos aguzaron sus lenguas como espada; asestaron su arco emponzoñado, 4 para asaetear desde una emboscada al inocente. 5 De repente le harán el tiro, sin temor alguno; obstinados en su infame designio, trataron de armar ocultos lazos, y dijeron: ¿Quién los podrá descubrir? 6 Discurrieron mil invenciones para hacer el mal; se cansaron de escudriñar ardides. Se envalentonará el hombre meditando grandes proyectos. 7 Mas Dios será ensalzado. Las heridas que ellos hagan son como las que hacen las flechas que disparan los niños. 8 Y sus lenguas han flaqueado contra ellos mismos. Quedaron asombrados cuantos los veían, 9 y no hubo quien se atemorizase. Con lo cual publicaron todos las obras de Dios y meditaron sobre sus hechos. 10 Se alegrará el justo en el Señor, y esperará en él; y serán aplaudidos todos los de recto corazón. |
Copyright © Félix Torres Amat. Traducción de la Vulgata al castellano 1825.