Salmos 60 - Biblia Torres Amat 18251 Inscripción para una columna. Salmo de David, para instrucción, cuando quemó la Mesopotamia de Siria y a Soba, y vuelto Joab, venció la Idumea, derrotando doce mil hombres en el valle de las Salinas. Oh Dios, tú nos desechaste, e hiciste que quedásemos arruinados; montaste en cólera pero te apiadaste de nosotros. 2 Hiciste estremecer la tierra, y la llenaste de turbación. Cura sus llagas, porque está toda ella muy mal parada. 3 Cosas bien duras hiciste sufrir a tu pueblo; nos hiciste beber vino de amargura. 4 Diste a los que te temían una señal, para que huyesen de los tiros de tu arco; a fin de que se librasen los que tú amas. 5 Sálvame, Señor, con tu diestra, y óyeme benigno. 6 Habló Dios en su santuario, y tendré motivo de regocijarme; pues repartiré los campos de Siquem, y mediré el valle de los Tabernáculos. 7 Mío es Galaad, mío es Manasés, y Efraín mi principal fuerza. 8 Judá es mi rey; Moab es un vaso de mi esperanza, o un país que adquiriré. Sujetaré la Idumea a mi imperio, se me someterán los extranjeros. 9 ¿Quién me conducirá a la ciudad fuerte? ¿Quién me conducirá hasta la Idumea? 10 ¿Quién sino tú, ¡oh Dios!, que nos habías desamparado? ¿No vendrás tú, Señor, a la cabeza de nuestros ejércitos? 11 Danos tu socorro en la tribulación, porque vana es la salvación que viene del hombre. 12 Con Dios haremos proezas y él aniquilará a nuestros enemigos. |
Copyright © Félix Torres Amat. Traducción de la Vulgata al castellano 1825.