Salmos 41 - Biblia Torres Amat 18251 Bienaventurado aquel que piensa en el necesitado y en el pobre; el Señor le librará en el día aciago. 2 Guárdelo el Señor, y confórtelo y hágalo feliz en la tierra, y no lo entregue a discreción de sus enemigos. 3 Consuélelo el Señor cuando se halle postrado en el lecho de su dolor; tú mismo, Señor, lo sostenías en su cama en su enfermedad. 4 En cuanto a mí dije: Señor, ten lástima de mí; sana mi alma, porque pequé contra ti. 5 Prorrumpían mis enemigos en imprecaciones contra mí: ¿Cuándo morirá éste, decían, y se acabará su memoria? 6 Que si alguno entraba a visitarme, hablaba con mentira, tramando en su corazón iniquidades. Salíase afuera y se confabulaba 7 con los otros. Susurraban contra mí todos mis enemigos; todos conspiraban para acarrearme males. 8 Sentencia inicua pronunciaron contra mí. Mas, ¿por ventura el que duerme no volverá a levantarse? 9 Lo que más es, un hombre con quien vivía yo en dulce paz, de quien yo me fiaba, y que comía de mi pan, ha urdido una gran traición contra mí. 10 Pero tú, Señor, ten piedad de mí y levántame, que yo les daré a ellos su merecido. 11 En esto habré conocido que tú me amas; pues no tendrá mi enemigo que holgarse a costa mía. 12 Porque tú me has tomado bajo tu protección a causa de mi inocencia, y me has puesto en lugar seguro ante tu acatamiento por toda la eternidad. 13 Bendito sea el Señor Dios de Israel por los siglos de los siglos. ¡Amén! ¡Amén! |
Copyright © Félix Torres Amat. Traducción de la Vulgata al castellano 1825.