La Biblia Online

- Anuncios -


Salmos 39 - Biblia Torres Amat 1825

1 Dije yo en mi corazón: Velaré mi conducta para no pecar con mi lengua. Ponía un candado en mi boca, cuando el pecador se presentaba contra mí.

2 Enmudecí y me humillé, y me abstuve de responder aun cosas buenas; con lo cual se aumentó mi dolor.

3 Sentí que se inflamaba mi corazón; y en mi meditación se encendían llamas de fuego.

4 Solté mi lengua, diciendo: ¡Ah Señor!, hazme conocer mi fin, y cuál es el número de mis días, para que yo sepa lo que me resta de vida.

5 Cierto que has señalado a mis días término corto; y que toda mi subsistencia es como nada ante tus ojos. Verdaderamente que es la suma vanidad todo hombre viviente.

6 En verdad que como una sombra pasa el hombre; y por eso se afana y agita en vano. Atesora, y no sabe para quién allega todo aquello.

7 Ahora bien, ¿cuál es mi esperanza? ¿Por ventura no eres tú, oh Señor, en quien está todo mi bien?

8 Líbrame de todas las iniquidades; tú me hiciste objeto de los ultrajes del insensato.

9 Enmudecí, y no abrí mi boca, porque todo lo hacías tú.

10 Señor, levanta de mí tu azote.

11 A los recios golpes de tu mano, yo desfallecí cuando me corregías; por el pecado castigaste tú al hombre; e hiciste que su vida se consumiese como araña. Ciertamente que en vano se conturba y agita el hombre.

12 Oye, Señor, mi oración, y mi súplica; atiende a mis lágrimas; no guardes silencio; puesto que yo soy delante de ti un advenedizo y peregrino como todos mis padres.

13 Afloja un poco conmigo, y déjame respirar, antes que yo parta y deje de existir.

Biblia Torres Amat

Copyright © Félix Torres Amat. Traducción de la Vulgata al castellano 1825.

Síguenos en:



Anuncios