Salmos 34 - Biblia Torres Amat 18251 Alabaré al Señor en todo tiempo, no cesarán mis labios de pronunciar sus alabanzas. 2 En el Señor se gloriará mi alma. Oiganlo los humildes, y se consuelen. 3 Engrandeced conmigo al Señor, y todos a una ensalcemos su Nombre. 4 Acudí solícitamente al Señor, y me oyó, y me sacó de todas mis tribulaciones. 5 Acercaos vosotros a él, y os iluminará, y no quedaréis sonrojados. 6 Clamó este pobre, y el Señor le oyó, y lo libró de todas sus angustias. 7 El ángel del Señor asistirá alrededor de los que le temen, y los librará del mal. 8 Gustad y ved cuán suave es el Señor; bienaventurado el hombre que en él confía. 9 Temed al Señor todos vosotros sus santos; porque nada falta a los que temen. 10 Los ricos padecieron necesidad y hambre; pero a los que buscan al Señor no les faltará bien alguno. 11 Venid, hijos, escuchadme, que yo os enseñaré el temor del Señor. 12 ¿Quién es el hombre que apetece vivir, y que desea ver días dichosos? 13 Pues para esto guarda pura tu lengua de todo mal, y no profieran tus labios ningún embuste. 14 Huye del mal, y obra el bien; busca la paz, y empéñate en alcanzarla. 15 El Señor tiene fijos sus ojos sobre los justos, y atentos sus oídos a las plegarias que le hacen. 16 Y el rostro del Señor está observando a los que obran mal, para extirpar de la tierra la memoria de ellos. 17 Clamaron los justos, y los oyó el Señor, y los libró de todas sus aflicciones. 18 El Señor está al lado de los que tienen el corazón atribulado; y él salvará a los humildes de espíritu. 19 Muchas son las tribulaciones de los justos; pero de todas los librará el Señor. 20 De todos los huesos de ellos tiene el Señor sumo cuidado; ni uno solo será quebrantado. 21 Funestísima es la muerte de los pecadores; y los que aborrecen al justo quedarán destruidos. 22 El Señor redimirá las almas de sus siervos, y no perecerán los que en él esperan. |
Copyright © Félix Torres Amat. Traducción de la Vulgata al castellano 1825.