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Job 33 - Biblia Torres Amat 1825

1 Oye, pues, oh Job, mis palabras, y está atento a todas mis palabras.

2 He aquí que abro mi boca; formará la lengua palabras en mi garganta.

3 Mis discursos saldrán de un corazón sencillo, y mis labios proferirán sentimientos de verdad.

4 El espíritu de Dios me creó, y el soplo del Omnipotente me dio la vida.

5 Respóndeme, pues, si puedes; y opón tus razones a las mías.

6 Bien sabes que Dios me creó a mí así como a ti, y que fui yo formado del mismo barro que tú;

7 y así que no verás en mí cosa maravillosa que te espante; ni te será molesta mi elocuen-cia.

8 Ahora bien, tú has dicho oyéndolo yo, y yo mismo percibí estas palabras tuyas:

9 Yo soy limpio, y sin culpa; inocente, y no hay en mí iniquidad.

10 Pero porque ha hallado pretexto contra mí, por eso me ha mirado como a enemigo suyo.

11 Ha puesto mis pies en un cepo, y estuvo observando todos mis pasos.

12 En esto, oh Job, no te has mostrado justo; yo te responderé que Dios es mayor que el hombre.

13 ¿Y quieres tú entrar en contienda con él, porque no ha respondido a todas tus palabras?

14 Dios habla una vez, y no vuelve a repetir una misma cosa.

15 Entre sueños, con visiones nocturnas, cuando los hombres rendidos del sueño están descansando en sus camas,

16 entonces les abre Dios los oídos, y los instruye y corrige,

17 para retraer a cada uno del mal que hace, y librarle de la soberbia,

18 salvando su alma de la corrupción y su vida del filo de la espada.

19 Asimismo le corrige con dolores en el lecho, y hace que se le sequen todos sus huesos.

20 En tal estado le causa horror el mismo pan o alimento, y el manjar antes sabroso a su apetito.

21 Se va consumiendo su carne; y los huesos, antes bien cubiertos, aparecen desnudos.

22 Está él para expirar, y desahuciada su vida.

23 Si entonces algún ángel escogido entre millares instruye a este hombre, y le hace conocer sus obligaciones,

24 Dios se apiadará de él y dirá: Líbralo, para que no descienda a la corrupción del sepulcro; he hallado motivo para perdonarle.

25 Su carne ha sido consumida con las penas; que vuelva como estaba en los días de su mocedad.

26 Implorará el hombre la misericordia de Dios; el cual se aplacará, y le mirará con su rostro alegre, y le restituirá su justicia.

27 El, vuelto a los demás hombres, dirá: Pequé, y verdaderamente fui prevaricador, y no fui castigado según merecía.

28 Con eso salvó su alma de caer en la muerte, y vivirá, y gozará de la luz.

29 Así es que Dios obra todas estas cosas tres y más veces con cada uno,

30 para retirar sus almas de la corrupción del pecado, y alumbrarlas con la luz de los vivientes.

31 Atiende, oh Job, y escúchame, y calla mientras yo hablo;

32 que si tienes algo que replicar, propónmelo, dilo libremente; pues yo deseo que aparezcas justo.

33 Mas si nada tienes que responder, escúchame, guarda silencio, y aprenderás de mí la sabiduría.

Biblia Torres Amat

Copyright © Félix Torres Amat. Traducción de la Vulgata al castellano 1825.

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