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2 Corintios 4 - Nueva Biblia Española (1975)

1. Por eso, encargados de este servicio por misericordia de Dios, no nos acobardamos;

2. al contrario, hemos renunciado a manejos vergonzosos, dejándonos de intrigas y no falseando el mensaje de Dios; en vez de eso, manifestando la verdad, nos recomendamos a la íntima conciencia que tiene todo hombre ante Dios.

3. Pero, además, si la buena noticia que anunciamos sigue velada, es para los que se pierden,

4. pues por su incredulidad el dios del mundo éste les ha cegado la mente y no distinguen el resplandor de la buena noticia del Mesías glorioso, imagen de Dios.

5. Porque no nos predicamos a nosotros, predicamos que Jesús Mesías es Señor y nosotros siervos de ustedes por Jesús;

6. pues el Dios que dijo: 'Brille la luz del seno de las tinieblas', la ha encendido en nuestros corazones, haciendo resplandecer el conocimiento de la gloria de Dios, reflejada en el rostro del Mesías.

Viviendo por la fe

7. Pero este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que esa fuerza tan extraordinaria es de Dios y no viene de nosotros.

8. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados;

9. acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan;

10. paseamos continuamente en nuestro cuerpo el suplicio de Jesús, para que también la vida de Jesús se transparente en nuestro cuerpo;

11. es decir, que a nosotros que tenemos la vida, continuamente nos entregan a la muerte por causa de Jesús para que también la vida de Jesús se transparente en nuestra carne mortal.

12. Así la muerte actúa en nosotros y la vida en ustedes.

13. Sin embargo, poseyendo el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: 'Creo, por eso hablo”, también creemos nosotros y por eso hablamos,

14. sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará con ustedes a su lado.

15. Y todo esto es por ustedes, de suerte que, al extenderse la gracia a más y más gente, multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.

16. Por esta razón no nos acobardamos; no, aunque nuestro exterior va decayendo, lo interior se renueva de día en día;

17. porque nuestras penalidades momentáneas y ligeras nos producen una riqueza eterna, una gloria que las sobrepasa sin medida;

18. y nosotros no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve es transitorio y lo que no se ve es eterno.

Biblia - Luis Alonso Schökel y Juan Mateos

Luis Alonso Schökel y Juan Mateos, 1975 ©, Editada por Ediciones Cristiandad.






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