Proverbios 29 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)1 El hombre que reprendido muchas veces endurece su cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá para él remedio. 2 Cuando los justos están en autoridad, el pueblo se alegra; mas cuando gobierna el impío, el pueblo gime. 3 El que ama la sabiduría alegra a su padre; mas el que anda con rameras desperdiciará sus bienes. 4 El rey con el juicio afirma la tierra; mas el que acepta el soborno la destruye. 5 El hombre que lisonjea a su prójimo, red tiende a sus pies. 6 En la transgresión del hombre malo hay lazo; mas el justo canta y se regocija. 7 El justo considera la causa de los pobres; pero el impío no quiere saberla. 8 Los hombres escarnecedores agitan la ciudad; mas los sabios apartan la ira. 9 Si el hombre sabio contiende con el necio, que se enoje o que se ría, no tendrá reposo. 10 Los hombres sanguinarios aborrecen al íntegro; pero los rectos procuran por su alma. 11 El necio da rienda suelta a toda su ira; mas el sabio al fin la sosiega. 12 Si un gobernante presta atención a la mentira, todos sus servidores serán impíos. 13 El pobre y el usurero se encontraron; Jehová alumbra los ojos de ambos. 14 El rey que juzga con verdad a los pobres, su trono será firme para siempre. 15 La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre. 16 Cuando los impíos se multiplican, aumenta la transgresión; mas los justos verán la ruina de ellos. 17 Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará deleite a tu alma. 18 Donde no hay visión el pueblo perece; mas el que guarda la ley, es bienaventurado. 19 El siervo no se corregirá con palabras; porque aunque entienda, no responderá. 20 ¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él. 21 El que con cuidado cría a su siervo desde su niñez; a la postre este vendrá a ser su hijo: 22 El hombre iracundo levanta contiendas; y el furioso muchas veces peca. 23 La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra. 24 El cómplice del ladrón aborrece su propia alma; pues oye la maldición, y no lo denuncia. 25 El temor del hombre trae lazo; pero el que confía en Jehová estará a salvo. 26 Muchos buscan el favor del príncipe; mas el juicio de cada uno viene de Jehová. 27 El hombre inicuo es abominación a los justos; y el de caminos rectos es abominación al impío. |
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