Job 5 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)1 Llama ahora, si hay quien te responda; ¿Y a cuál de los santos te volverás? 2 Porque la ira mata al hombre necio, y la envidia consume al ingenuo. 3 Yo he visto al necio echar raíces, pero de repente maldije su habitación. 4 Sus hijos están lejos de la seguridad, en la puerta son quebrantados, y no hay quien los libre. 5 Su mies comen los hambrientos, y la sacan aun de entre los espinos, y el atracador devora su hacienda. 6 Aunque la aflicción no sale del polvo, ni la angustia brota de la tierra. 7 Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción. 8 Ciertamente yo buscaría a Dios, y a Dios encomendaría mi causa: 9 El cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número; 10 Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, y envía las aguas sobre los campos: 11 Para poner en alto a los humildes, y levantar a seguridad a los enlutados. 12 Él frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no hagan nada; 13 Él prende a los sabios en su propia astucia, y entontece el consejo de los perversos; 14 De día tropiezan con tinieblas, y a medio día andan a tientas como de noche. 15 Pero Él salva al pobre de la espada, de la boca, y de la mano del poderoso. 16 Por tanto, el pobre tiene esperanza, y la iniquidad cierra su boca. 17 He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios corrige; por tanto, no menosprecies el castigo del Todopoderoso. 18 Porque Él es quien hace la llaga, y Él la venda: Él hiere, y sus manos sanan. 19 En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal. 20 En el hambre te redimirá de la muerte, y en la guerra, del poder de la espada. 21 Del azote de la lengua serás encubierto; no temerás de la destrucción cuando viniere. 22 De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás de las fieras del campo; 23 Pues aun con las piedras del campo tendrás alianza, y las fieras del campo tendrán paz contigo. 24 Y sabrás que hay paz en tu tienda; y visitarás tu morada, y no pecarás. 25 Asimismo sabrás que tu descendencia será numerosa, y tu prole como la hierba de la tierra. 26 Vendrás en la vejez a tu sepultura, como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo. 27 He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: Óyelo, y conócelo tú para tu bien. |
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