Cantares 8 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)1 ¡Oh que fueras tú como mi hermano, que mamó los pechos de mi madre; así, al encontrarte afuera yo te besaría, y no me menospreciarían! 2 Yo te llevaría, te metería en la casa de mi madre, que me enseñaba; te daría a beber vino sazonado del mosto de mis granadas. 3 Su izquierda esté debajo de mi cabeza, y su derecha me abrace. 4 Os exhorto, oh hijas de Jerusalén, que no despertéis ni hagáis velar a mi amor, hasta que quiera. 5 ¿Quién es esta que sube del desierto, recostada sobre su amado? Debajo de un manzano te desperté: Allí tuvo dolores tu madre, allí tuvo dolores la que te dio a luz. 6 Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte como la muerte es el amor; duros como el sepulcro los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. 7 Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diere el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían. 8 Tenemos una pequeña hermana, que no tiene pechos: ¿Qué haremos a nuestra hermana cuando de ella se hablare? 9 Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata; y si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro. 10 Yo soy muro, y mis pechos como torres, desde que fui en sus ojos como la que halla paz. 11 Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, la cual entregó a guardas, cada uno de los cuales debía traer mil piezas de plata por su fruto. 12 Mi viña, que es mía, está delante de mí; las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas, para los que guardan su fruto. 13 Oh, tú la que moras en los huertos, los compañeros escuchan tu voz; házmela oír. 14 Huye, amado mío; y sé semejante al corzo, o al cervatillo, sobre las montañas de los aromas. |
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