Salmos 90 - Biblia Nacar-Colunga1 Oración de Moisés, varón de Dios. Señor, tú has sido refugio para nosotros de generación en generación. 2 Antes de ser engendrados los montes y de ser formada la tierra y el orbe eres tú, ¡oh Dios! desde la eternidad y para siempre. 3 Haces volver al hombre al polvo, diciendo: “Volved, hijos de Adán!” 4 Porque mil años son a tus ojos como el día de ayer, que pasó; como una vigilia de la noche.' 5 Los arrebatas; son como un sueño mañanero, como hierba que se marchita:' 6 a la mañana florece y crece, a la tarde se corta y se seca. 7 Pues nos consume tu ira y nos conturba tu indignación. 8 Has puesto nuestras iniquidades frente a ti, nuestros (pecados) secretos a la luz de tu faz, 9 Pues todos nuestros días transcurren bajo tu ira, y acaban nuestros años como un suspiro. 10 La duración de nuestros años es de setenta, y óchenla en los más robustos; pero en su mayor parte no son más que penas y vaciedad, porque pasan veloces, y volamos.' 11 ¿Quién conoce el poder de tu cólera y tu indignación en lo que debes ser temido? 12 Enséñanos, pues, a contar nuestros días para que lleguemos a tener un corazón sabio. 13 Vuélvete, ¡oh Yahvé! ¿hasta cuándo?., y ten compasión de tus siervos. 14 Sacíanos, desde la mañana, de tu gracia, para que exultemos y nos alegremos todos los días. 15 Alégranos por tantos días que nos humillaste, por tantos años como probamos la desgracia. 16 Que tu obra sea vista de tus siervos, y tu magnificencia (brille) sobre sus hijos. 17 Sea sobre nosotros la suavidad de Yahvé, nuestro Dios, y confirma la obra de nuestras manos a nuestro favor. Sí, afianza la labor de nuestras manos. |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©