Salmos 84 - Biblia Nacar-Colunga1 Al maestro del coro. Sobre la “getea.” Salmo de los hijos de Coré. 2 ¡Cuan amables son tus moradas, oh Yahvé de los ejércitos! 3 Mi alma ha suspirado hasta desfallecer por los atrios de Yahvé, mi corazón y mi carne saltan de júbilo por el Dios vivo. 4 Halla una casa el pájaro, y la golondrina donde poner sus polluelos; cerca de tus altares, ¡oh Yahvé de los ejércitos, Rey mío y Dios mío!' 5 Bienaventurados los que moran en tu casa y continuamente te alaban. Seldh. 6 Bienaventurado el hombre que tiene en ti su fortaleza y anhela tus senderos;' 7 aun pasando por el valle de las balsameras, lo convertirán en fuente, como cubierto de las bendiciones de la lluvia otoñal;' 8 y marcharán cada vez más animosos para ver al Dios de los dioses en Sión. 9 Oye mi oración, ¡oh Yahvé de los ejércitos! apresta el oído, ¡oh Dios de Jacob! Selah. 10 Escudo nuestro, Dios, mira y contempla el rostro de tu ungido;' 11 porque más que mil vale un día en tus atrios, y prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios a morar en las tiendas del impío. 12 Porque sol y escudo es Yahvé, Dios, y da Yahvé la gracia y la gloria y no niega los bienes a los que caminan en integridad. |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©