Salmos 77 - Biblia Nacar-Colunga1 Al maestro del coro. Para Iditún. Salmo de Asaf2. 2 Yo alzo mi voz a Dios y clamo, alzo mi voz a Dios y El me escucha. 3 En el día de mi tribulación yo busqué al Señor, y se alzaban a El mis manos sin descanso por la noche. 4 Me acuerdo de Dios y gimo; medito, y languidece mi espíritu. Selah.' 5 Tú mantienes abiertos los párpados de mis ojos, y me siento turbado y sin palabras. 6 Pienso en los días antiguos, recuerdo los años lejanos. 7 Medito por la noche en mi corazón, reflexiono e inquiero en mi espíritu: 8 “¿Acaso el Señor (nos) rechazará por los siglos y no volverá a sernos de nuevo favorable? 9 ¿Cesó para siempre su piedad? ¿Se acabó lo que prometió para generaciones y generaciones? 10 ¿Se ha olvidado Dios de hacer clemencia? ¿Cerró airado su misericordia?” Selah. 11 Me digo: “Mi dolor es éste: que se ha mudado la diestra del Altísimo.” 12 Me acuerdo de las obras portentosas de Yahvé, recuerdo tus antiguas maravillas. 13 Medito en todas tus obras y reflexiono sobre tus hazañas. 14 ¡Oh Dios! santos son tus caminos. ¿Qué dios es grande como nuestro Dios? 15 Tú eres el Dios que obras prodigios; tú mostraste tu poder entre los pueblos;' 16 con tu brazo rescataste a tu pueblo: a los hijos de Jacob y de José. 17 Viéronte las aguas, ¡oh Dios! viéronte las aguas y se turbaron, y temblaron los mismos abismos. 18 Arrojaron las nubes las aguas, y dieron los nublados su voz, y tus saetas se dispararon. 19 Estalló tu trueno en el torbellino, alumbraron los relámpagos el orbe, y, sacudida, tembló la tierra. 20 Fue el mar tu camino, y tu senda la inmensidad de las aguas, sin que tus huellas fuesen conocidas. |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©