Salmos 64 - Biblia Nacar-Colunga1 Al maestro del coro. Salmo de David. 2 Oye, ¡oh Dios! la voz de mis quejas, defiende mi vida del terrible enemigo;' 3 protégeme de la conjuración de los malvados, de la conspiración de los obradores de iniquidad, 4 que afilan como espada su lengua y lanzan como flechas amargas palabras, 5 para tirar en secreto contra el inocente y asaetearle de improviso sin temor. 6 Obstínanse en sus malvados designios, se conciertan para tender ocultamente lazos, diciendo: “¿Quién los verá 7 y escrutará nuestros secretos?” Los escruta el que conoce el interior del hombre, el corazón profundo. 8 Pero disparará Dios contra ellos una saeta, y de improviso serán heridos. 9 Su lengua se volverá contra ellos, y cuantos los vean moverán su cabeza, 10 y temerán todos los hombres, y proclamarán la obra de Dios, y comprenderán su modo de obrar;' |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©