Salmos 57 - Biblia Nacar-Colunga1 Al maestro del canto. Sobre “No destruyas.” Miktam. De David, cuando huyó delante de Saúl en la caverna. 2 Ten piedad de mí, ¡oh Dios! ten piedad de mí, porque a ti he confiado mi alma y me ampararé a la sombra de tus alas mientras pasa la desgracia. 3 Yo invocaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece. 4 El mandará de los cielos y me salvará, y confundirá a los que me acosan. Seláh. Mandará Dios su gracia y verdad. 5 Mi alma está en medio de leones, yazgo entre hombres encendidos (en furor), cuyos dientes son lanzas y saetas, cuya lengua es tajante espada 6 Álzate, joh Dios! allá en lo alto de los cielos y haz esplender sobre toda la tierra tu gloria. 7 Tendieron una red a mis pies para que sucumbiera; cavaron ante mí una fosa; fueron ellos los que cayeron en ella. Seláh.' 8 Pronto está mi corazón, ¡oh Dios! está mi corazón dispuesto a cantar y entonar salmos. 9 ¡Despierta, gloria mía; despierta, salterio y cítara, y despertaré a la aurora!' 10 Te alabaré entre los pueblos, ¡oh Señor! te cantaré salmos entre las naciones. 11 Porque sobrepasa a los cielos tu benignidad, y a las nubes tu fidelidad. |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©