Salmos 17 - Biblia Nacar-Colunga1 Plegaria. De David. Oye, Yahvé, lo justo; atiende a mi grito suplicante; presta oído a mi plegaria, (proveniente) no de labios dolosos.' 2 Que mi juicio salga de tu presencia y vean tus ojos lo que es recto. 3 Tú has sondeado mi corazón, lo visitaste de noche, me has pasado por el crisol, sin encontrar en mí malicia. Mi boca no ha cometido transgresión. 4 Respecto a las acciones humanas, conforme a las palabras de tus labios, yo me he guardado de procedimientos de violencia. 5 Afirma mis pies en tus senderos, paira que mis pasos no titubeen. 6 Yo clamo a ti, pues tú me responderás, ¡oh Dios! Inclina hacia mí tu oído, escucha mis palabras. 7 Haz ostentación de tu magnífica piedad, tú que salvas a los que a tu diestra se acogen de los adversarios. 8 Guárdame como la niña de tus ojos, escóndeme bajo la sombra de tus alas 9 ante los malos, que pretenden oprimirme; ante mis enemigos, que furiosos me rodean.' 10 Cierran su duro corazón y hablan jactanciosamente con su boca. 11 Ya me cercan sus pasos, clavan sus ojos para echar (me) por tierra. 12 Parecen leones ávidos de desgarrar, cachorros de león que acechan en la madriguera. 13 Álzate, Yahvé; vete a su encuentro; derríbalos; con tu espada salva mi alma del impío,' 14 de los mortales, por tu mano, Yahvé; de los mortales que tienen el mundo por lote en esta vida. Que tu tesoro llene su vientre, que se sacien los hijos y dejen el sobrante a sus pequeñuelos.' 15 Yo en justicia contemplaré tu faz, y me saciaré, al despertar, de tu imagen. |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©