Salmos 141 - Biblia Nacar-Colunga1 Salmo de David. ¡Oh Yahvé! a ti clamo, apresúrate a socorrerme, oye la voz del que te invoca. 2 Séate mi oración como incienso en tu presencia, y el alzar a ti mis manos como oblación verpertina. 3 Pon, Yahvé, guardia a mi boca, centinelas a la puerta de mis labios, 4 No dejes que se incline al mal mi corazón, a hacer impías maldades; con los hombres que cometen iniquidad no tenga yo parte en sus suntuosos banquetes.' 5 Que me castigue el justo es un favor; que me reprenda es óleo sobre mi cabeza, que mi cabeza no rechaza Incesantemente oraré por sus calamidades.' 6 Fueron precipitados sus jueces desde el borde de la roca, y oyeron mis palabras, que eran blandas. 7 Como se hiende y ara la tierra, están esparcidos nuestros huesos a la boca del “seol.” 8 Pero mis ojos (se vuelven) a ti, Yahvé; a ti me acojo, no me rechaces.' 9 Guárdame del lazo que me tienden, de los armadijos de los malhechores. 10 Caerán los impíos en sus mismas redes, mientras que yo paso (incólume). |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©