Salmos 123 - Biblia Nacar-Colunga1 Cántico gradual. A ti alzo yo mis ojos, a ti que habitas en los cielos. 2 Como (están atentos) los ojos del siervo a las manos de su señor, como los ojos de la esclava a la mano de su señora, así (se alzan) nuestros ojos a Yahvé, nuestro Dios, para que se compadezca de nosotros. 3 Senos propicio, Yahvé; senos propicio, porque estamos del todo hartos de menosprecios.' 4 Muy harta está nuestra alma del escarnio de los pudientes y del desprecio de los soberbios. |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©