Salmos 12 - Biblia Nacar-Colunga1 Al maestro del coro. A la octava. Salmo de David. 2 Salva tú, ¡oh Yahvé! porque no hay piadosos, ya no hay fieles entre los hijos de los hombres. 3 Engaña cada uno a su prójimo, hablan con labios fraudulentos y con doblado corazón. 4 Extermine Yahvé todo labio fraudulento, toda lengua jactanciosa;' 5 a los que dicen: “Con nuestra lengua dominaremos; nuestros labios son con nosotros: ¿quién es nuestro amo?” 6 Por la opresión de los pobres, por los gemidos de los menesterosos, ahora mismo voy a levantarme, dice Yahvé, y les daré la salvación por la que suspiran. 7 Las palabras de Yahvé son palabras limpias, son plata depurada en el crisol, siete veces purgada de tierra. 8 Tú, Yahvé, nos guardarás, tú nos protegerás para siempre de esta generación. |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©