Salmos 115 - Biblia Nacar-Colunga1 No a nosotros, Yahvé, no a nosotros, sino a tu nombre has de dar gloria, por tu piedad y tu fidelidad. 2 ¿Por qué han de decir las gentes: “Dónde está su Dios”? 3 Está nuestro Dios en los cielos, y puede hacer cuanto quiere. 4 Sus ídolos son plata y oro, obra de la mano de los hombres;' 5 tienen boca, y no hablan; ojos, y no ven;' 6 orejas, y no oyen; narices, y no huelen;' 7 sus manos no palpan, sus pies no andan; no sale de su garganta un murmullo.' 8 Semejantes a ellos serán los que los hacen y todos los que en ellos confían. 9 Casa de Israel, confía en Yahvé: El es su ayuda y su escudo. 10 Casa de Aarón, confía en Yahvé; El es su ayuda y su escudo.' 11 Los temerosos de Yahvé confiad en Yahvé; El es su ayuda y su escudo.' 12 Acuérdate, Yahvé, de nosotros y bendícenos: bendice a la casa de Israel, bendice a la casa de Aarón;' 13 bendice a los que temen a Yahvé, a los pequeños y a los grandes. 14 Acrézcaos Yahvé a vosotros, a vosotros y a vuestros hijos, 15 Benditos seáis de Yahvé, que hizo el cielo y la tierra. 16 Los cielos son cielos para Yahvé; la tierra se la dio a los hijos de los hombres.' 17 No son los muertos los que alabarán a Yahvé, ni cuantos bajaron a (la región del) silencio. 18 pero nosotros alabaremos a Yahvé desde ahora y para siempre. ¡Aleluya! |
Alberto Colunga Cueto, y Eloíno Nácar Fúster. 1944©