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Mateo 5 - La Biblia del Oso  RV 1569

El Sermón del monte: Las bienaventuranzas

1. YViendo Ieſus las compañas, ſubió enel monte; y ſentandoſe el, llegarõſe à el ſus Diſcipulos.

2. Y abriendo el ſu boca, enſeñaualos diziendo:

3. Bienauenturados los Pobres del Eſpiritu: porque deellos es el Reyno de los cielos.

4. Bienauenturados los Triſtes: porq̃ ellos recibirán conſolacion.

5. Bienauenturados los Manſos: porque ellos recibirán la tierra por heredád.

6. Bienauenturados los que tienen hãbre y ſed de juſticia: porq̃ ellos ſerán hartos.

7. Bienauenturados los Miſericordioſos: porq̃ ellos alcãçarán miſericordia.

8. Bienauenturados los de limpio coraçon: porq̃ ellos verán à Dios.

9. Bienauenturados los Pacificos: porq̃ ellos ſerán llamados hijos de Dios.

10. Bienauenturados los que padecẽ perſecucion por cauſa de la juſticia: porq̃ deellos es el Reyno de los cielos.

11. Bienauenturados ſoys, quãdo dixeren mal devoſotros, y os perſiguieren, y dixeren de voſotros todo mal por mi cauſa, mintiendo.

12. Gozaos, y alegraos; porque vueſtro ſalario es grande en los cielos: que anſi fue rõ perſeguidos los prophetas que fuerõ antes de voſotros.

La sal de la tierra

13. Voſotros ſoys Sal de la tierra: y ſi la ſal ſe deſuaneciêre, conq̃ ſerá ſalada? No vale mas para nada; ſino que ſea echada fuera, y ſea hollada de los hombres.

La luz del mundo

14. Voſotros ſoys Luz del mũdo. La ciudad aßentada ſobre el monte no ſe puede eſconder:

15. Ni ſe enciende el candil, y ſe pone debaxo de vn almud: mas en el candelero, y alũbra à todos los q̃ eſtã en caſa:

16. Anſi pues alumbre vueſtra luz delante de los hombres: paraque vean vueſtras obras buenas, y glorifiquen à vueſtro Padre, que eſtá en los cielos.

Jesús y la ley

17. No penſeys que he venido para deſatar la Ley, o los prophetas: nohe venido para deſatar la, mas para cumplir la.

18. Porq̃ decierto os digo, que haſtaq̃ perezca el cielo y la tierra, ni vna jota, ni vn tilde perecerá de la Ley que todas las coſas no ſean hechas.

19. De manera que qual quiera que deſatâre vno de eſtos mãdamientos muy pequeños, y anſi enſeñâre à los hombres, muy pequeño ſerá llamado en el Reyno de los cielos. Mas qualquiera que hiziêre, y enſeñâre, eſte ſerá llamado grande en el Reyno de los cielos.

20. Portãto yo os digo, que ſi vueſtra juſticia no fuêre mayor que la de los Eſcribas y delos Phariſeos, no entrareys enel Reyno de los cielos.

Jesús y la ira

21. Oyſtes q̃ fue dicho à los antiguos, No matarás: mas qual quiera q̃ matâre, ſerá culpado de juyzio:

22. Yo pues os digo, que qualquiera que ſe enojâre locamente con ſu hermano, ſerá culpado de juyzio: Y qualquiera que dixere à ſu hermano, Raka, ſerá culpado de ayũtamiento: y qualquieraque à ſu hermano dixêre, Loco, ſerá culpado del quemadero del fuego.

23. Portanto ſi truxeres tu Preſente àl altar, y alli te acordâres, que tu hermano tiene algo contrati:

24. Dexa alli tu Preſente delante del altar, y vé: buelue primero en amiſtad con tu hermano, y entonces ven, y offrece tu Preſente.

25. Se amigo de tu aduerſario preſto, entretanto que eſtás con el en el camino: porque no acontezca que el aduerſario te entregue àl juez, y el juez te entregue àl alguazil; y ſeas echado en priſion:

26. Decierto te digo, que no ſaldrás de alli, haſta que pagues el poſtrer cornado.

Jesús y el adulterio

27. Oyſtes que fue dicho à los antiguos, No adulterarás:

28. Yo pues os digo, que qualquiera que mira la muger para cudiciarla, ya adulteró con ella en ſu coraçon.

29. Portãto ſi tu ojo derecho te fuêre ocaſion de caer, ſacalo, y echalo de ti: q̃ mejor te es, q̃ ſe pierda vno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo ſea echado àl quemadero.

30. Y ſi tu mano derecha te fuére ocaſion de caer, cortala, y echala de ti: que mejor te es, que ſe pierda vno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo ſea echado àl quemadero.

Jesús y el divorcio

31. Tambien fue dicho, Qualquiera q̃ embiâre ſu muger, de le carta de diuorcio.

32. Yo pues os digo, que elque embiâre ſu muger, fuera de cauſa de fornicacion, haze que ella adultére: y elque ſe casâre con la embiada, comete adulterio.

Jesús y los juramentos

33. Item, oyſtes que fue dicho à los antiguos, No te perjurarás: mas pagarás àl Señor tus juramentos.

34. Yo pues os digo, No jureys en ninguna manera, ni por el cielo, porque es el throno de Dios:

35. Ni por la tierra, porque es el eſtrado de ſus pies; ni por Ieruſalem, porque es ciudad del Gran Rey.

36. Ni por tu cabeça jurarás: porque no puedes hazer vn cabello blanco o negro.

37. Mas ſea vueſtro hablar, ſi, ſi: no, no: porque lo que es mas deeſto, de mal procede.

El amor hacia los enemigos

38. Oyſtes que fue dicho à los antiguos, Ojo por ojo: y diente por diente:

39. Yo pues os digo, No reſiſtays con mal: antes à qualquiera que te hiriere en tu mexilla dieſtra, bueluele tambien la otra.

40. Y àlque quiſiére ponerte à pleyto, y tomarte tu ropa, dexale tambien la capa.

41. Y à qualquiera que te cargâre por vna legua, vé con el dos.

42. Alque te pidiére, dále: y àlque quiſiére tomar de ti empreſtado, nole refuſes.

43. Oyſtes que fue dicho, Amarás à tu proximo, y aborrecerás à tu enemigo:

44. Yo pues os digo, Amad à vueſtros enemigos: Bendezid à loſque os maldizen: hazed bien à loſque os aborrecen, y orad por los qué os calunian y os perſiguen:

45. Paraque ſeays hijos de vueſtro Padre que eſtá en los cielos: que haze que ſu Sol ſalga ſobre malos y buenos: y llueue ſobre juſtos y injuſtos.

46. Porque ſi amardes à los que os aman, que ſalario tendreys? No hazen tambiẽ lo miſmo los publicanos?

47. Y ſi abraçardes à vueſtros hermanos ſolamente, que hazeys de mas? No hazen tambien anſi los publicanos?

48. Sed pues voſotros perfeos, como vueſtro Padre, que eſtá en los cielos es per feo.

La Biblia del Oso 1559

Casiodoro de Reina © Versión de Dominio Público.






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