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Mateo 18 - La Biblia del Oso  RV 1569

¿Quién es el mayor?

1. EN aquel tiempo llegaronſe los Diſcipulos à Ieſus, diziendo, Quien es el muy grande enel Reyno de los cielos?

2. Y llamando Ieſus vn niño, puſolo en medio deellos:

3. Y dixo, De cierto os digo que ſino os boluierdes, y fuerdes, como niños, no entrareys enel Reyno de los cielos.

4. Anſique qualquiera que ſe abaxâre, como eſte niño, eſte es el muy grande enel Reyno de los cielos.

5. Y qualquiera que recibiere à vn tal niño en mi nombre, á mi recibe.

Ocasiones de caer

6. Y qualquiera que offendiere à alguno de eſtos pequeños, que creen en mi, mejor le fueraq̃ le fuera colgada del cuello vna piedra de molino de aſno, y que fuera anegado enel profundo de la mar.

7. Ay del mundo por los eſcandalos: porque neceßario es que vengan eſcandalos: mas ay de aquel hombre por el qual viene el eſcandalo.

8. Portanto ſi tu mano o tu pie te fuere occaſion de caer, cortalos y echa los de ti: mejor te es entrar coxo o manco à la vida, que teniendo dos manos o dos pies ſer echado àl fuego eterno.

9. Y ſi tu ojo te es occaſion de caer, ſacalo y echa lo de ti: que mejor te es entrar con vn ojo à la vida, que teniendo dos ojos ſer echado àl quemadero del fuego.

Parábola de la oveja perdida

10. Mirad no tẽgays en poco à alguno de eſtos pequeños: porque yo os digo q̃ ſus angeles en los cielos veen ſiempre la faz de mi Padre que eſtá en los cielos.

11. Porque el Hijo del hombre es venido para ſaluar loque ſe auia perdido.

12. Que os parece? Si tuuieße algun hõbre cien ouejas, y ſe perdieße vna deellas, no yria por los montes, dexadas las nouenta y nueue, à buſcar la que ſe auria perdido?

13. Y ſi acontecieße hallarla, decierto os digo, que mas ſe goza de aquella, que de las nouenta y nueue que noſe perdieron.

14. Anſi no es la voluntad de vueſtro Padre, que eſtá en los cielos, que ſe pierda vno de eſtos pequeños.

Cómo se debe perdonar al hermano

15. Portãto ſi tu hermano peccâre cõtrati, vé y redarguyelo entre ti y el ſolo: ſi te oyere, ganado hás à tu hermano.

16. Mas ſino te oyere, toma aun contigo vno o dos: para que en boca de dos o de tres teſtigos conſiſta toda la coſa.

17. Y ſino oyere à ellos, di lo à la Congregacion: Y ſi no oyere à la Congregacion, tenló por vn ethnico, y vn publicano.

18. Decierto os digo que todo loque ligardes en la tierra, ſerá ligado enel cielo: y todo loque deſatardes en la tierra ſerá deſatado enel cielo.

19. Item, digo os, que ſi dos de voſotros conſintieren en la tierra, de toda coſa que pidieren, ſerleſhá hecho por mi Padre que eſtá en los cielos.

20. Porq̃ donde eſtan dos o tres congregados en mi nombre, alli eſtoy en medio deellos.

21. Entonces Pedro llegandoſe à el, dixo, Señor, quantas vezes perdonaré à mi hermano q̃ peccâre contra mi? Haſta ſiete?

22. Ieſus le dize, No te digo haſta ſiete, mas aun haſta ſetenta vezes ſiete.

Los dos deudores

23. Por loqual el Reyno de los cielos es ſemejante à vn hombre Rey, que quiſo hazer cuentas con ſus ſieruos.

24. Y començando à hazer cuentas, fuele preſentado vno que le deuia diez mil talentos.

25. Mas aeſte, no pudiendo pagar, mandó ſu ſeñor vender, à el y à ſu muger y hijos, con todo loque tenia, y pagar.

26. Entonces aquel ſieruo proſtrado adoraualo, diziendo, Señor deten la ira para conmigo, y todo telo pagaré.

27. El ſeñor mouido à miſericordia de aquel ſieruo, ſoltólo, y perdonóle la deuda.

28. Y ſaliendo aquel ſieruo, halló vno de ſus compañèros que le deuia ciẽ dineros: y trauando deel apretaualo, diziendo, Paga loque deues.

29. Entonces ſu compañero, proſtrandoſe à ſus pies, rogauale diziendo, Deten la ira para conmigo, y todo telo pagaré.

30. Mas el no quiſo, ſi no fue, y echôlo en la carcel haſta que pagaße la deuda.

31. Y viendo ſus compañeros loque paßaua entriſtecieronſe mucho: y viniendo declararon à ſu ſeñor todo lo que auia paßado.

32. Entóces llamandolo ſu ſeñor, dizele, Mal ſieruo, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaſte:

33. No te conuenia tambiẽ à ti tener miſericordia de tu compañero, como tambiẽ yo tuue miſericordia de ti?

34. Entonces ſu ſeñor enojado, entrególo à los verdugos haſta que pagaße todo lo que le deuia.

35. Anſi tambien hará cõ voſotros mi Padre celeſtial, ſi no perdonardes devueſtros coraçones cada vno à vueſtros hermanos ſus offenſas.

La Biblia del Oso 1559

Casiodoro de Reina © Versión de Dominio Público.