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Romanos 1 - Biblia Castilian 2003

Salutación

1. Pablo, siervo de Jesucristo, apóstol por llamamiento divino, elegido para el evangelio de Dios

2. que previamente hab a prometido, por medio de sus profetas, en las Sagradas Escrituras,

3. acerca de su Hijo - nacido del linaje de David según la carne;

4. constituido Hijo de Dios con poder, según el esp ritu santificador, a partir de su resurrección de entre los muertos -, Jesucristo nuestro Se or;

5. por quien hemos recibido la gracia del apostolado, para conseguir, a gloria de su nombre, la obediencia a la fe entre todos los gentiles,

6. entre los cuales estáis también vosotros, por llamamiento de Jesucristo.

7. A todos los amados de Dios que estáis en Roma, llamados a ser pueblo santo: gracia y paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre y del Se or Jesucristo.

Deseo de Pablo de visitar Roma

8. Primeramente, doy gracias a mi Dios, por mediación de Jesucristo, a causa de todos vosotros, porque vuestra fe es celebrada en todo el mundo.

9. Porque Dios, a quien doy culto en mi esp ritu anunciando el evangelio de su Hijo, me es testigo de que os recuerdo incensantemente

10. en mis oraciones, para ver si, por fin, se me allana alguna vez el camino y pueda, si Dios as lo quiere, llegar hasta vosotros.

11. Pues estoy anhelando vivamente veros, para comunicaros algún don espiritual con el que quedéis fortalecidos,

12. o mejor, para que, en vuestra compa a, recibamos mutuo aliento, por medio de la fe que nos es común tanto a vosotros como a m.

13. No quiero que ignoréis, hermanos, que muchas veces me he propuesto llegar hasta vosotros, para recoger también entre vosotros, al igual que entre los demás gentiles, algún fruto; pero hasta ahora me ha sido imposible.

14. Yo me debo tanto a griegos como a bárbaros, a sabios como a ignorantes;

15. as que, por lo que a m toca, deseo vivamente proclamar el evangelio también entre vosotros, los de Roma.

El poder del evangelio

16. Porque no me avergüenzo del evangelio, ya que es poder de Dios para salvar a todo el que cree: tanto, y en primer lugar, al jud o, como también al griego.

17. En el evangelio se revela, en efecto, la justicia de Dios que, partiendo de la de fe, en la fe se consuma, según está escrito: el justo por fe vivirá.

La culpabilidad del hombre

18. La ira de Dios se revela, en efecto, desde el cielo contra toda impiedad y perversión de los hombres que perversamente retienen cautiva la verdad,

19. porque está manifiesto entre ellos lo que puede conocerse de Dios, ya que Dios se lo manifestó.

20. Desde la creación del mundo, están claramente visibles, a través de sus obras, las perfecciones invisibles de Dios, tanto su eterno poder como su deidad, de suerte que ellos no tienen excusa.

21. Pues habiendo conocido a Dios, no le dieron gloria como a Dios ni le mostraron gratitud; antes se extraviaron en sus razonamientos y su insensato corazón quedó en tinieblas.

22. Alardeando de ser sabios, cayeron en la necedad,

23. pues cambiaron la gloria del Dios inmortal por la representación de figuras de hombres mortales, de aves, cuadrúpedos y reptiles.

24. Por eso, Dios los entregó a tal impureza, a causa de sus ntimos torpes deseos, que llegaron a envilecer sus propios cuerpos.

25. Trocaron al Dios verdadero por los dioses falsos y rindieron culto y adoraron cosas creadas en lugar del Creador, el cual es bendito para siempre. Amén.

26. Por eso, Dios los entregó a pasiones que envilecen: sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza;

27. del mismo modo, también los hombres, dejando las relaciones naturales con la mujer, se abrasaron en su lascivia los unos hacia los otros, cometiendo torpezas varones con varones y recibiendo en s mismos la debida retribución a su extrav o.

28. Y como no se dignaron retener el conocimiento verdadero de Dios, Dios los entregó a la reprobable mentalidad de realizar cosas nefandas:

29. están repletos de toda suerte de perversión, de malicia, codicia y maldad; llenos de envidia, de homicidios, de ri as, fals a y mala entra a; son difamadores,

30. calumniadores, opuestos a Dios, insolentes, soberbios, fanfarrones, maquinadores de maldades, rebeldes a sus padres,

31. insensatos, desleales, sin afecto, sin compasión.

32. Los cuales, aun conociendo bien el veredicto de Dios, a saber, que los que practican tales cosas son reos de muerte, no sólo las hacen ellos mismos, sino que hasta aplauden a quienes las practican.

La Biblia Castilla 2003

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