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2 Reyes 4 - Biblia de Jerusalén 1998

El aceite de la viuda

1. Una mujer, de las mujeres de los discípulos de los profetas, clamó a Eliseo diciendo: "Tu siervo, mi marido, ha muerto. Tú sabes que tu siervo temía a Yahvé y ahora viene un acreedor a llevarse a mis dos hijos como esclavos."

2. Eliseo le respondió: "¿Qué puedo hacer por ti? Dime, ¿qué tienes en casa?." Ella respondió: "Tu sierva no tiene nada en casa; sólo un frasco de aceite de perfume."

3. Él dijo: "Anda y pide a todas tus vecinas vasijas de las de importación, vasijas que estén vacías, y no te vayas a quedar corta al final.

4. Entra luego y cierra la puerta tras de ti y de tus hijos. Vierte (aceite) en todas las vasijas, poniendo a parte las llenas."

5. Ella le dejó y cerró la puerta tras de sí y de sus hijos. Ellos le acercaban las vasijas y ella vertía el aceite.

6. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a su hijo: "Tráeme otra vasija." Él le respondió: "Ya no quedan más." Entonces dejó de fluir el aceite.

7. Ella fue a decírselo al hombre de Dios, que dijo: "Ve a vender el aceite y paga a tu acreedor. Así tú y tu hijo podréis vivir de lo restante."

Eliseo y la sunamita

8. Eliseo pasó un día por Sunén, donde vivía una mujer principal que le porfió a que se quedara a comer. Desde entonces, cada vez que pasaba, se detenía allí a comer.

9. Ella dijo a su marido: "Estoy segura de que es un santo hombre de Dios, que pasa siempre junto a nosotros.

10. Construyamos en la terraza una pequeña habitación y pondremos allí para él una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que, cuando venga junto a nosotros, pueda retirarse allí arriba."

11. Llegó el día en el que Eliseo se acercó por allí y se retiró a la habitación de arriba, donde se acostó.

12. Él dijo a Guejazí, su criado: "Llama a esta sunamita." Éste la llamó y ella se quedó de pie ante él.

13. Eliseo dijo a su criado: "Dile: "Te has tomado todas estas molestias por nosotros, ¿qué podemos hacer por ti?, ¿hemos de hablar en tu favor al rey o al jefe del ejército?"" Ella respondió: "Yo vivo tranquila entre las gentes de mi pueblo."

14. Él dijo: "¿Qué podemos hacer entonces por ella?" Guejazí respondió: "Por desgracia ella no tiene hijos y su marido es ya anciano."

15. Dijo él: "Llámala." La llamó y ella se detuvo a la entrada.

16. Él dijo: "El año próximo, por esta época, tú estarás abrazando un hijo." Ella respondió: "No, mi señor, no engañes a tu sierva."

17. La mujer concibió y dio a luz un niño por la época que le había dicho Eliseo.

18. El niño creció y un día fue donde estaba su padre con los segadores,

19. y dijo a su padre: "¡Ay, mi cabeza, mi cabeza!" El padre dijo a un criado: "Llévalo a su madre."

20. Lo cogió y lo llevó a su madre. Estuvo sentado en las rodillas de la madre hasta el mediodía y luego murió.

21. Entonces ella lo subió y lo acostó sobre el lecho del hombre de Dios. Lo dejo cerrado y salió.

22. Llamó a su marido y le dijo: "Envíame uno de los criados y una de las burras. Voy corriendo junto al hombre de Dios y vuelvo."

23. Él dijo: "¿Por qué vas donde él? Hoy no es novilunio ni sábado." Pero ella se despidió: "Paz."

24. Hizo aparejar la burra y dijo a su criado: "Conduce. En marcha y no me frenes el trote a no ser que te lo diga."

25. Hizo camino hasta llegar donde el hombre de Dios en el monte Carmelo. Cuando el hombre de Dios la vio a lo lejos, dijo a su criado Guejazí: "Ahí viene aquella mujer sunamita.

26. Corre a su encuentro y pregúntale: ¿Estás bien? ¿Está bien tu marido? ¿Está bien el niño?" Ella respondió: "Bien."

27. Pero cuando llegó junto al hombre de Dios, a lo alto del monte, se abrazó a sus pies. Guejazí se acercó para apartarla, pero el hombre de Dios dijo: "Déjala, porque está pasando una amargura y Yahvé me lo ha ocultado, no me lo ha manifestado."

28. Ella dijo: "¿Pedí yo acaso a mi señor un hijo? ¿No te dije: "No me engañes"?"

29. Él dijo a Guejazí: "Ciñe tu cintura y toma mi bastón en tu mano. Si encuentras a alguien no le saludes, y si alguien te saluda no le respondas. Ve y coloca mi bastón sobre la cara del niño."

30. Pero la madre del niño dijo: "Por el Dios vivo y por tu vida que no te dejaré." Entonces él se alzó y marchó tras ella.

31. Guejazí había pasado antes que ellos y había colocado el bastón sobre la cara del niño, pero no se escuchó voz ni respuesta alguna. Se volvió al encuentro de Eliseo y le comunicó: "El niño no ha despertado."

32. Eliseo entró en la casa; allí estaba el niño, muerto, acostado en su lecho.

33. Entró, cerró la puerta con ellos dos dentro, y oró a Yahvé.

34. Se subió (a la cama) y se tumbó sobre el niño, boca con boca, ojos con ojos, manos con manos. Se mantuvo recostado sobre él y la carne del niño iba entrando en calor.

35. Se bajó y se puso a caminar por la casa de acá para allá. Se subió y se recostó insuflando sobre él hasta siete veces. El niño estornudó y abrió sus ojos.

36. Llamó a Guejazí y le dijo: "Llama a la sunamita." Y la llamó. Cuando llegó, él le dijo: "Toma tu hijo."

37. Ella entró y se echó a sus pies postrada en tierra. Luego tomó a su hijo y salió.

Milagros en beneficio de los profetas

38. Eliseo regresó a Guilgal cuando había una hambruna en el país. Los discípulos de los profetas estaban sentados ante él y dijo a su criado: "Coloca la olla grande y cuece un potaje para los discípulos de los profetas."

39. Uno de ellos salió al campo a recoger hierbas comestibles; encontró unas cepas silvestres y arrancó calabazas silvestres hasta llenar su vestido. Llegó y, sin saber lo que era, las cortó en pedazos en la olla del potaje.

40. Lo sirvieron a los hombres para que comieran y, mientras estaban comiendo, comenzaron a dar gritos: "¡Muerte en la olla, hombre de Dios!" Y no podían comer.

41. Él dijo: "Traedme harina". La echó en la olla y dijo: "Servidlo a la gente y que coman." Y no había ya mal alguno en la olla.

42. Un hombre de Baal Salisá llegó trayendo al hombre de Dios primicias de pan, veinte panes de cebada y grano fresco en espiga. Eliseo dijo: "Dáselo a la gente y que coman."

43. Su servidor replicó: "¿Cómo voy a poner esto delante de cien hombres?" Él dijo: "Dáselo a la gente y que coman, porque así dice Yahvé: "Comerán y sobrará"."

44. Lo puso ante ellos, comieron y dejaron todavía sobras, conforme a la palabra de Yahvé.

Nueva Biblia de Jerusalén 1998

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