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Romanos 6 - Biblia de Jerusalem 3-Edicion

Muertos al pecado

1. ¿Qué diremos, pues? ¿Que debemos permanecer en el pecado para que la gracia se multiplique? ¡De ningún modo!

2. Los que hemos muerto al pecado ¿cómo seguir viviendo en él?

3. ¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte?

4. Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo resucitó de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.

5. Porque si nos hemos injertado en él por una muerte semejante a la suya, también lo estaremos por una resurrección semejante;

6. sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido el cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado.

7. Pues el que está muerto, queda libre del pecado.

8. Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él,

9. sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte no tiene ya señorío sobre él.

10. Su muerte fue un morir al pecado, de una vez para siempre; mas su vida, es un vivir para Dios.

11. Así también vosotros, consideraos como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

12. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que obedezcáis a sus apetencias.

13. Ni hagáis ya de vuestros miembros instrumentos de injusticia al servicio del pecado; sino más bien ofreceos vosotros mismos a Dios como muertos retornados a la vida; y vuestros miembros, como instrumentos de justicia al servicio de Dios.

14. Pues el pecado no dominará ya sobre vosotros, ya que no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.

Siervos de la justicia

15. Pues ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ningún modo!.

16. ¿No sabéis que al ofreceros a alguno como esclavos para obedecerle, os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis: bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, para la justicia?

17. Pero, gracias a Dios, vosotros, que erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón al modelo de doctrina al que fuisteis entregados,

18. y, liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia.

19. - Hablo en términos humanos, en atención a vuestra flaqueza natural -. Pues si ofrecisteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad por la iniquidad, ofrecedlos igualmente ahora a la justicia para la santidad.

20. Pues cuando erais esclavos del pecado, erais libres respecto de la justicia.

21. ¿Qué frutos cosechasteis entonces de aquellas cosas que al presente os avergüenzan? Pues su fin es la muerte.

22. Pero al presente, libres del pecado y esclavos de Dios, fructificáis para la santidad; cuyo fin es la vida eterna.

23. Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Biblia de Jerusalén 3ra Edición

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