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1 Juan 4 - Biblia de Jerusalem 3-Edicion

El Espíritu de Dios y el espíritu del anticristo

1. Queridos, no os fiéis de cualquier espíritu, antes bien, examinad si los espíritus son de Dios, pues muchos falsos profetas han venido al mundo.

2. En esto reconoceréis al espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne mortal, es de Dios;

3. y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese tal es del Anticristo, de quien habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo.

4. Vosotros, hijos míos, sois de Dios y los habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el mundo.

5. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha.

6. Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, el que no es de Dios no nos escucha. En esto reconocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

Dios es amor

7. Queridos, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

8. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor.

9. En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.

10. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de expiación por nuestros pecados.

11. Queridos, si Dios nos ha amado de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

12. A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios mora en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a la perfección.

13. En esto reconocemos que moramos en él y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu.

14. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre ha enviado a su Hijo, como Salvador del mundo.

15. Si uno confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios mora en él y él en Dios.

16. Y nosotros hemos conocido y hemos creído en el amor que Dios nos tiene. Dios es Amor: y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

17. En esto ha alcanzado el amor la plenitud en nosotros: en que tengamos confianza en el día del Juicio, pues según es él, así seremos nosotros en este mundo.

18. No cabe temor en el amor; antes bien, el amor pleno expulsa el temor, porque el temor entraña castigo; quien teme no ha alcanzado la plenitud en el amor.

19. Nosotros amamos, porque él nos amó primero.

20. Si alguno dice: 'Yo amo a Dios', y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.

21. Y nosotros hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano.

Biblia de Jerusalén 3ra Edición

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