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Lucas 18:3 - Biblia Version Moderna (1929)

Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía muchas veces a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

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Biblia Reina Valera 1960

Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Una viuda de esa ciudad acudía a él repetidas veces para decirle: “Hágame justicia en este conflicto con mi enemigo”.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

En la misma ciudad había también una viuda que acudía a él para decirle: 'Hazme justicia contra mi adversario'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Había también una viuda en aquella ciudad, y acudía° a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Había también en aquella ciudad una viuda, que acudía a él para decirle: 'Hazme justicia contra mi adversario'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

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Lucas 18:3
13 Σταυροειδείς Αναφορές  

Has enviado a las viudas con las manos vacías, y los brazos de los huérfanos han sido quebrados.


La bendición del que iba a perecer venía sobre mí, y yo hacía cantar de gozo el corazón de la viuda.


aprended a hacer lo bueno; buscad lo justo; socorred al oprimido; mantened el derecho del huérfano, defended la causa de la viuda!


Se han puesto gordos y lustrosos; y sobresalen en hechos de maldad; no defienden la causa, del huérfano, y sin embargo prosperan; y no mantienen el derecho de los menesterosos.


Ponte de acuerdo con tu adversario presto, mientras estás con él en el camino; no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en la cárcel.


diciendo: Había en cierta ciudad un juez que no temía a Dios, ni respetaba a hombre.


Y él no quiso por algún tiempo; mas después dijo consigo mismo: Aunque no temo a Dios, y no respeto a hombre,


sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia; no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.


¡Maldito aquel que torciere el derecho del extranjero, del huérfano, y de la viuda! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén!