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Juan 8:9 - Biblia Version Moderna (1929)

Y ellos, cuando oyeron esto, salieron uno por uno, comenzando desde los mayores, hasta los postreros. Y Jesús fué dejado solo, y la mujer que se estaba de pie en medio.

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Biblia Reina Valera 1960

Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron solo Jesús y la mujer en medio de la multitud.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Al oír estas palabras, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta que se quedó Jesús solo con la mujer, que seguía de pie ante él.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Ellos, al oírlo, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta quedar solos Jesús y la mujer, que estaba allí delante.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y oyéndolo ellos, redargüidos por su conciencia, salieron uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

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Άλλες μεταφράσεις



Juan 8:9
22 Σταυροειδείς Αναφορές  

Entonces ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo que ver contigo, oh varón de Dios? ¿has venido a mí para renovar la memoria de mi pecado, y para hacer morir a mi hijo?


Dijo además el rey a Simei: Tú sabes toda la maldad, (conociéndolo tu mismo corazón), que hiciste para con David mi padre. Jehová pues hace volver tu maldad sobre tu propia cabeza;


Los cielos revelarán su iniquidad, y la tierra misma se levantará contra él.


el regocijo de los malos es breve, y la alegría de los impíos no es sino por un momento?


¡Sean avergonzados y abochornados a una los que buscan mi alma para destruirla! ¡sean vueltos atrás y queden llenos de confusión los que mi mal desean!


Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio: pensabas por eso que de cierto seria yo tal como tú: pero te reprenderé, y pondré en orden tus delitos delante de tus ojos.


¡Sean avergonzados y perezcan los adversarios de mi alma! ¡Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que procuran mi mal!


porque muchas veces sabe tu corazón que tú también has vilipendiado a otros.


Y diciendo él esto, todos sus adversarios quedaron avergonzados, y todo el pueblo se regocijaba de todas las cosas gloriosas que eran hechas por él.


Levantándose entonces Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿no hay quien te condene?


Otra vez, pues, Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida.


Y muy de mañana vino otra vez al Templo, y todo el pueblo llegóse a él: y habiéndose sentado, les enseñaba.


Y los escribas y los fariseos le trajeron una mujer tomada en adulterio:


Y otra vez inclinándose hacia abajo, escribía en tierra.


los cuales muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio juntamente con ella, y sus razonamientos, uno con otro, ora acusando o excusándolos;)


tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿cometes adulterio? tú que aborreces los ídolos, ¿robas los templos?


Porque si nuestro mismo corazón nos condena, sabemos que Dios es mayor que nuestro corazón, y lo sabe todo.