Mi justicia la tengo asida, y no la aflojaré: no me vitupera mi corazón en todos mis días.
1 Juan 3:20 - Biblia Version Moderna (1929) Porque si nuestro mismo corazón nos condena, sabemos que Dios es mayor que nuestro corazón, y lo sabe todo. Περισσότερες εκδόσειςBiblia Reina Valera 1960 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. Biblia Nueva Traducción Viviente Aun si nos sentimos culpables, Dios es superior a nuestros sentimientos y él lo sabe todo. Biblia Católica (Latinoamericana) Pues si nuestra conciencia nos reprocha, pensemos que Dios es más grande que nuestra conciencia, y que lo conoce todo. La Biblia Textual 3a Edicion pues si nuestro corazón nos condena, mayor que nuestro corazón es Dios,° y Él conoce todas las cosas. Biblia Serafín de Ausejo 1975 aun cuando nuestra conciencia nos reprenda, porque Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todas las cosas. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Porque si nuestro corazón nos reprende, mayor es Dios que nuestro corazón, y Él conoce todas las cosas. |
Mi justicia la tengo asida, y no la aflojaré: no me vitupera mi corazón en todos mis días.
Mira, que en esto no eres justo; yo te responderé que más grande es Dios que el hombre.
Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados más secretos a la luz de tu rostro.
Yo Jehová; yo escudriño el corazón y pruebo los íntimos pensamientos; y esto para dar a cada cual conforme a sus caminos, y según el fruto de sus hechos.
¿Podrá alguien ocultarse en escondrijos tales que no le vea yo? dice Jehová: ¿no lleno yo los cielos y la tierra? dice Jehová.
Le dice por tercera vez: ¿Simón, hijo de Jonás, me quieres? Contristóse Pedro de que le hubiera dicho la tercera vez: ¿Me quieres? y le dijo: ¡Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que yo te quiero! Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.
Y ellos, cuando oyeron esto, salieron uno por uno, comenzando desde los mayores, hasta los postreros. Y Jesús fué dejado solo, y la mujer que se estaba de pie en medio.
¶Mas ellos al oír esto, fueron cortados hasta el corazón, y tomaban ya el acuerdo de matarlos;
¿quién es el que condena? ¡Cristo Jesús es el que murió; más aún, el que fué levantado de entre los muertos; el que está a la diestra de Dios; el que también intercede por nosotros!
Pues nada sé yo contra mí mismo; mas no soy por esto justificado, sino que el que me juzga es el Señor.
conociendo que el tal está pervertido, y peca, siendo condenado por su propia conducta.
Y no hay criatura alguna que no esté manifiesta delante de la presencia de él; sino antes, todas las cosas están desnudas y patentes a los ojos de aquel con quien tenemos que ver.
¶Porque cuando Dios hizo promesa a Abraham, puesto que no podía jurar por otro mayor, juró por sí mismo,
En esto conocemos que somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestros corazones delante de él.
Hermanos, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos para con Dios;
¶Vosotros sois de Dios, hijitos, y los habéis vencido; porque mayor es Él que está en vosotros, que el que está en el mundo.
Y mataré a sus hijos de peste; y conocerán todas las iglesias que yo soy Aquel que escudriña los íntimos pensamientos y los corazones; y daré a cada uno de vosotros conforme a vuestras obras.