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Rut 4:6 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

—¡Ah, entonces no acepto comprarlo! —dijo el otro familiar—. Si lo compro, voy a perder todo ese dinero, y si nacen otros hijos, mis propios hijos recibirán menos herencia. Será mejor que lo compres tú.

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Biblia Reina Valera 1960

Y respondió el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que dañe mi heredad. Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

—Entonces no puedo redimir la tierra —respondió el pariente redentor— porque esto pondría en peligro mi propia herencia. Redime tú la tierra; yo no lo puedo hacer.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

El otro, entonces, respondió: 'Si es así la cosa, no podré hacerlo por temor a perjudicar a mis herederos. Te cedo el derecho, cumple tú con la obligación.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y el pariente más cercano respondió: Entonces no podré redimirla para mí, pues destruiría mi heredad. Redime tú usando mi derecho,° porque yo no podré redimir.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Pero entonces replicó el que tenía derecho de rescate: 'Así no puedo ejercer en favor mío el derecho de rescate, no sea que perjudique a mi herencia. Usa tú en favor tuyo mí derecho de rescate, porque yo no puedo rescatar'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y respondió el pariente: No puedo redimir para mí, porque dañaría mi heredad; redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir.

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Άλλες μεταφράσεις



Rut 4:6
8 Σταυροειδείς Αναφορές  

Entonces Judá le dijo a Onán: «Cásate con la viuda de tu hermano y cumple con tu deber de cuñado. Así tu difunto hermano tendrá hijos por medio de ti».


»Si algún israelita queda en la miseria y se ve obligado a vender su propiedad, su pariente más cercano tiene el derecho de recuperarla por él, para que la propiedad vuelva a sus manos.


»Si el cuñado no quiere casarse con la viuda, ella presentará su queja ante las autoridades,


las cuales llamarán al cuñado y hablarán con él. »Si a pesar de esto el cuñado no quiere casarse con la viuda,


delante de las autoridades ella le quitará un zapato a su cuñado, le escupirá en la cara y dirá: “¡Miren!, esto merece quien no quiere darle descendientes a su hermano”.


Por eso Noemí le dijo: —¡Que Dios lo bendiga! ¡Qué bueno es ese hombre con nosotras y con nuestros familiares muertos! Déjame decirte que ese hombre es familiar de mi esposo, y de acuerdo con nuestras leyes tiene el deber de protegernos.


Por ahora, duérmete tranquila; ya mañana sabremos si él quiere protegerte. Si acepta, no hay problema conmigo; si no acepta, te prometo, en el nombre de Dios, que yo te protegeré. Anda, acuéstate y duerme tranquila.


—¿Quién eres? —preguntó Booz. —Soy Rut, su humilde servidora. Usted es familiar mío y de mi suegra, y las dos necesitamos que usted nos proteja. Quiero pedirle que se case conmigo.