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Comentario Bíblico de Matthew Henry

Isaías 26

1. Aquel día se cantará este canto en el territorio de Judá: Tenemos una ciudad fuerte: le ha puesto para salvarla murallas y baluartes.

2. Abran las puertas, para que entre un pueblo justo que guarda los compromisos;

3. su voluntad es firme, tú velas por su paz, porque confía en ti.

4. Confíen siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua:

5. doblegó a los que habitan en la cumbre, y a la ciudad encaramada la abatió, la abatió hasta el suelo, la tumbó en el polvo;

6. y la pisan los pies, los pies del oprimido, las pisadas de los desvalidos.

7. La senda del justo es recta, tú allanas el sendero del justo.

8. En la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, invocamos tu nombre con ansia:

9. mi alma te ansia de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti; pues cuando tus juicios llegan a la tierra, aprenden justicia los habitantes del orbe.

10. Si se trata con clemencia al malvado, no aprende justicia, en un país honrado comete crímenes, sin fijarse en la grandeza del Señor;

11. aunque alces la mano, Señor, no la miran. Que miren confundidos tu celo por el pueblo y que el fuego devore a tus enemigos.

12. Señor, tú nos gobernarás en paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú.

13. Señor, Dios nuestro, aunque fuera de ti nos dominaron otros señores, nosotros invocamos solamente tu nombre.

14. Los muertos no vivirán, las sombras no se alzarán, porque tú los juzgaste y aniquilaste y extirpaste su memoria.

15. Multiplicaste el pueblo, Señor, multiplicaste el pueblo manifestando tu gloria, ensanchaste los confines del país.

16. Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento.

17. Como la embarazada, cuando le llega el parto, se retuerce y grita de dolor, así éramos en tu presencia, Señor:

18. concebimos, nos retorcimos, dimos a luz... viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo.

19. ¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras dará a luz.

20. Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos y cierra la puerta por dentro; escóndete un breve instante mientras pasa la cólera.

21. Porque el Señor va a salir de su morada para castigar la culpa de los habitantes de la tierra: la tierra descubrirá la sangre derramada y ya no ocultará a los asesinados en ella.

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Isaías 26

Vv. 1-4.“En aquel día”parece significar cuando la Babilonia del Nuevo Testamento sea derribada al suelo. La promesa y el pacto inmutable del Señor son los muros de la Iglesia de Dios. Las puertas de la ciudad estarán abiertas. Entonces exhortemos a los pecadores a unirse al Señor. Tú los guardarás en paz; en completa paz, paz interior, paz exterior, paz con Dios, paz de conciencia, paz en todos los tiempos, en todas las circunstancias. Confía en el Señor para esa paz, esa porción, que será para siempre. Cualquiera sea la cosa en que confiemos en el mundo, durará sólo un momento, pero los que confían en Dios no sólo hallarán fuerza en Él para llevarlos a esa bendición que es para siempre, sino que la recibirán de Él. Entonces, reconozcámosle en todos nuestros caminos y confiemos en Él en todas las pruebas.


Vv. 5-11.El camino del justo es parejo, un rumbo constante de obediencia y conversación santa. Es la felicidad de ellos que Dios haga su camino simple y fácil. Es nuestro deber, y nuestro consuelo, esperar a Dios, mantener deseos santos para con Él en los momentos más oscuros y más desalentadores. Nuestros problemas no deben alejarnos de Dios; y en la noche más oscura y más larga de la aflicción, debemos desearlo a Él con nuestra alma; esto debemos esperar y rogarle en oración. Nada hacemos de nuestra religión, cualquiera sea nuestra profesión, si de ella no hacemos trabajo de corazón. Aunque lleguemos muy temprano siempre hallaremos a Dios listo para recibirnos. La intención de las aflicciones es enseñar rectitud; bendito es el hombre a quien así enseñe el Señor. Pero los pecadores andan en sentido contrario. Irán por sus malos caminos, porque no quieren considerar quién es Dios, cuyas leyes ellos persisten en despreciar. Los escarnecedores y los seguros sentirán dentro de poco tiempo lo que ahora no creen, que horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo. No ven el mal del pecado, pero verán. Oh, que abandonen sus pecados y se vuelvan al Señor para que tenga misericordia de ellos.


Vv. 12-19.Toda criatura, todo asunto, toda forma que sea de servicio para nuestro consuelo, es Dios quien hace que así sea. Él hace a nuestro favor esa obra que parecía contra nosotros. Habían sido esclavos del pecado y de Satanás pero, por la gracia divina, se les enseñó a buscar ser liberados de todos los amos anteriores. La causa que se opone a Dios y a su reino se hundirá al final. Obsérvese nuestra necesidad de aflicciones. Antes, la oración era gota a gota; ahora, la derraman, ahora viene como agua desde una fuente. Las aflicciones nos llevan a la oración secreta. Considerad a Cristo como quien habla a su Iglesia. Su resurrección de los muertos es una primicia de toda la liberación anunciada. El poder de su gracia, como el rocío o la lluvia, que hace revivir la hierba que parecía muerta, levantará a su iglesia desde su estado más bajo, pero aquí podemos referirnos a la resurrección de los muertos, especialmente de los unidos a Cristo.


Vv. 20, 21.Cuando amenazan los peligros es bueno retirarse y esconderse; cuando nos encomendamos a Dios para que nos esconda, nos ocultará bajo el cielo o en el cielo. Así, pues, estaremos a salvo y felices en medio de las tribulaciones. No es sino por corto tiempo, como si fuera por un momentito; cuando termine, parecerá como nada. El lugar de Dios es el trono de la gracia; le complace estar allí. Sale de su lugar cuando castiga, porque no se complace en la muerte de los pecadores. Pero difícilmente haya otra verdad que se repita con más frecuencia en la Escritura que el propósito determinado de Dios de castigar a los hacedores de iniquidad. Mantengámonos cerca del Señor y apartados del mundo; busquemos consuelo en la oración secreta. El día de venganza viene al mundo, y mientras debemos tener la expectativa de tribulación y sufrimiento. Pero, porque el cristiano espera estas cosas, ¿se inquietará y desfallecerá? No, que repose en su Dios. El creyente está a salvo permaneciendo en Él, y esperamos con paciencia el cumplimiento de las promesas de Dios.



Biblia - Luis Alonso Schökel y Juan Mateos

Luis Alonso Schökel y Juan Mateos, 1975 ©, Editada por Ediciones Cristiandad.

Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit




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