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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Oseas 1

1. Palabra de Jehová que vino a Oseas hijo de Beeri, en días de Uzías, Jotam, Acaz, y Ezequías, reyes de Judá, y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel.

2. El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Y dijo Jehová a Oseas: Ve, toma para ti a una esposa ramera, e hijos de prostitución; porque la tierra gravemente se ha prostituido, apartándose de Jehová.

3. Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.

4. Y le dijo Jehová: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí a poco yo vengaré la sangre de Jezreel sobre la casa de Jehú, y haré cesar el reino de la casa de Israel.

5. Y acontecerá que en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel.

6. Y concibió otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama; porque ya no tendré misericordia de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo.

7. Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré en Jehová su Dios: y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes.

8. Y después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo.

9. Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios.

10. Con todo, el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y sucederá que en el lugar donde se les ha dicho: Vosotros no sois mi pueblo, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.

11. Y los hijos de Judá y los hijos de Israel serán congregados en uno, y levantarán para sí una cabeza, y subirán de la tierra: porque el día de Jezreel será grande.

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Oseas 1

Vv. 1-7.Israel era próspero, pero entonces, Oseas les habla directamente de sus pecados y anuncia su destrucción. Los hombres no tienen que ser halagados en sus caminos pecaminosos porque triunfan en el mundo; ni tampoco les durará mucho si siguen en sus transgresiones. El profeta debe mostrarle a Israel su pecado; mostrar que es excesivamente odioso. Su idolatría es el pecado del cual aquí se les acusa. Dar a la criatura esa gloria que sólo se debe a Dios, es una injuria y una afrenta a Dios, como una esposa que tome a un extraño lo sería para su esposo. Sin duda el Señor tiene buenas razones para mandar tal cosa al profeta: eso conformaría un cuadro efectivo de la inmerecida bondad y la paciencia inagotable del Señor, y de la perversidad e ingratitud de Israel. Nos quebrantamos y agotamos con la perversidad de los demás, que es la mitad de aquella con que nosotros probamos la paciencia del Señor y contristamos el Espíritu de nuestro Dios. Estemos listos también para llevar cualquier cruz que el Señor asigne. El profeta debe mostrar la ruina del pueblo en los nombres puestos a sus hijos. Predice la caída de la familia real con el nombre de su primer hijo: Lo llama Jezreel que significa “dispersión”. Predice que Dios abandonará a la nación con el nombre de la segunda: Lo-ruhama, “no amada”o “no compadecida”. Dios mostró gran misericordia, pero Israel abusó de sus favores. El pecado aleja la misericordia de Dios, aun de Israel, su pueblo profesante. Si se niega la misericordia que perdona, no se puede esperar ninguna otra misericordia. Aunque por la incredulidad algunos son cortados, Dios tendrá, de todos modos, una Iglesia en este mundo hasta el fin del tiempo. Nuestra salvación se debe a la misericordia de Dios, no a ningún mérito nuestro. Segura es la salvación de la cual Él es el autor; y si Él obra, nadie puede impedirlo.


Vv. 8-11.El rechazo temporal de Israel está representado por el nombre de otro hijo: llámalo Lo-ami, “no mi pueblo”. El Señor desconoce toda relación con ellos. Nosotros lo amamos porque Él nos amó primero, pero ser sacados del pacto se debe a nosotros y a nuestra necedad. La misericordia es recordada en el medio de la ira; el rechazo que no será total, tampoco es definitivo. La misma mano que hirió se estira para sanar. Aquí se dan promesas muy preciosas acerca del Israel de Dios, y que ahora nos sirven a nosotros. Algunos piensan que estas promesas no se cumplirán por completo sino hasta la conversión general de los judíos en los tiempos postreros. También aplican esta promesa al evangelio y al hecho de judíos y gentiles serán alcanzados, San Pablo, Romanos ix, 25, 26, y San Pedro, 1 Pedro ii, 10. Creer en Cristo es tenerlo por Cabeza y voluntariamente consagrarnos a su dirección y gobierno. Oremos por la venida de ese día glorioso, cuando habrá un solo Señor en toda la tierra.



Reina Valera Gomez (2010)

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Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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