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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Isaías 1

1. Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén, en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.

2. Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.

3. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor: Pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.

4. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se tornaron atrás.

5. ¿Para qué habéis de ser castigados aún? Todavía os rebelaréis; Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.

6. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.

7. Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra la devoran extranjeros delante de vosotros, y es asolada como asolamiento de extraños.

8. Y queda la hija de Sión como choza en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.

9. Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un pequeño remanente, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.

10. Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.

11. ¿Para qué me sirven a mí, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.

12. ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí, para hollar mis atrios?

13. No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; lunas nuevas, sábados, y el convocar asambleas, no lo puedo soportar; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.

14. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes aborrece mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.

15. Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.

16. Lavaos, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo.

17. Aprended a hacer el bien; buscad juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda.

18. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

19. Si quisiereis y obedeciereis, comeréis el bien de la tierra:

20. Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.

21. ¡Cómo se ha convertido en ramera la ciudad fiel! Llena estuvo de juicio, en ella habitó justicia, mas ahora, homicidas.

22. Tu plata se ha tornado en escorias, tu vino con agua está mezclado.

23. Tus príncipes son prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no oyen en juicio al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.

24. Por tanto, dice el Señor Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios:

25. Y volveré mi mano sobre ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré todo tu estaño:

26. Y restituiré tus jueces como al principio, y tus consejeros como de primero: entonces te llamarán Ciudad de Justicia, Ciudad Fiel.

27. Sión con juicio será rescatada, y los convertidos de ella con justicia.

28. Mas los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos.

29. Porque ellos se avergonzarán de los olmos que amasteis, y vosotros seréis confundidos por los huertos que escogisteis.

30. Porque seréis como el olmo al que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas.

31. Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.

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Isaías 1

Vv. 1-9.Isaías significa “la salvación del Señor”; nombre muy apropiado para este profeta que habla tanto de Jesús el Salvador y su salvación. El pueblo profesante de Dios no sabía o no consideraba que ellos debían su vida y su bienestar al cuidado y bondad paternal de Dios. ¿Cuántos descuidan en los asuntos de su alma? No considerar lo que sabemos de religión nos daña tanto como la ignorancia de lo que deberíamos saber. La iniquidad era universal. Aquí hay una comparación tomada de un cuerpo doliente y enfermo. La enfermedad amenaza ser mortal. Desde la planta de los pies a la cabeza; desde el campesino más bajo al mayor de los nobles, no hay salud, ni buen principio, ni religión, porque esa es la salud del alma. Nada sino culpa y corrupción; los tristes efectos de la caída de Adán. Este pasaje declara la depravación total de la naturaleza humana. Mientras el pecado persista sin arrepentimiento, nada se hace para sanar tales heridas y evitar sus efectos fatales. Jerusalén estaba expuesta y desprotegida, como las chozas o refugios edificados para guardar fruta madura. Esto aun se ve en el Oriente, donde la fruta constituye gran parte de la comida estival de la gente. Pero el Señor tenía un pequeño remanente de siervos piadosos en Jerusalén. Es por la misericordia de Jehová que nosotros no somos consumidos. La naturaleza mala está en cada uno de nosotros; sólo Jesús y su Espíritu santificador pueden restaurarnos a la salud espiritual.


Vv. 10-15.Judea estaba desolada y sus ciudades, quemadas. Esto los despertó para llevar sacrificios y ofrendas, como si sobornaran a Dios para levantar el castigo y tener permiso para seguir en el pecado. Muchos que fácilmente se desprenden de bienes para ofrecer sacrificios no se convencen fácilmente que deben desprenderse de sus pecados. Confían en la pura formalidad como servicio que merece recompensa. Las más costosas devociones de los malos, sin la transformación completa del corazón y la vida, no son aceptables para Dios. No sólo no los acepta sino que los aborrece. Todo esto muestra que el pecado es muy odioso para Dios. Si nos comprometemos en pecados secretos o nos damos libertades ilícitas; si rechazamos la salvación de Cristo, nuestras oraciones mismas se vuelven abominación.


Vv. 16-20.No sólo hemos de sentir dolor por el pecado cometido, sino romper la práctica. Debemos hacer, no quedarnos ociosos. Debemos hacer el bien que el Señor nuestro Dios pide. Es claro que los sacrificios de la ley no podían expiar ni siquiera uno, los delitos superficiales de la nación. Pero, bendito sea Dios, hay una Fuente abierta en la cual pueden ser lavados los pecados de toda edad y rango. Aunque nuestros pecados hayan sido como la grana y el carmesí, de tintura doble y profunda, primero en la lana de la corrupción original y, luego, en los muchos hilos de la transgresión presente; aunque a menudo nos hemos hundido en el pecado, por muchos deslices, de todos modos la misericordia que perdona lavará la mancha, Salmo li, 7. Debieran tener toda la felicidad y el bienestar deseado. La vida y la muerte, el bien y el mal, están puestos delante nuestro. Oh, Señor, inclínanos a todos a vivir para tu gloria.


Vv. 21-31.Ni las ciudades santas ni las reales son fieles a su comisión si la religión no permanece en ellos. La escoria puede brillar como plata y el vino mezclado con agua todavía puede tener el color del vino. Mucho por qué responder tienen los que no ayudan al oprimido, sino que lo oprimen. Los hombres pueden hacer mucho por medio de restricciones externas; pero sólo Dios obra eficazmente por la influencia de su Espíritu, como Espíritu de juicio. El pecado es el peor cautiverio, la peor esclavitud. La redención de la Sion espiritual, por la justicia y la muerte de Cristo y por su gracia poderosa, concuerda muy plenamente con lo que aquí se representa. Se amenaza con la destrucción extrema. Los judíos llegarían a ser como árbol quemado por el calor; como jardín sin agua, que en aquellos países cálidos pronto se seca. Así, pues, serán los que confían en ídolos o en brazo de carne. Hasta el hombre fuerte será como estopa; no sólo quebrantado y despedazada con prontitud, sino de combustión fácil. Cuando el pecador se ha hecho como de estopa y centella, y Dios se hace fuego consumidor, ¿qué puede impedir la destrucción total del pecador?



Reina Valera Gomez (2010)

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Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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