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Comentario Bíblico de Matthew Henry
Daniel 1

1. En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.

2. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los vasos de la casa de Dios, y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios; y metió los vasos en la casa del tesoro de su dios.

3. Y dijo el rey a Aspenaz, príncipe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes,

4. muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, y de buen parecer, e instruidos en toda sabiduría, y sabios en ciencia, y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.

5. Y el rey les señaló una porción para cada día de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos estuviesen delante del rey.

6. Y estaban entre ellos, de los hijos de Judá, Daniel, Ananías, Misael y Azarías;

7. a los cuales el príncipe de los eunucos puso nombres. A Daniel llamó Beltsasar; y a Ananías, Sadrac; y a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.

8. Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al príncipe de los eunucos que se le permitiese no contaminarse.

9. Y Dios puso a Daniel en gracia y en buena voluntad con el príncipe de los eunucos;

10. y dijo el príncipe de los eunucos a Daniel: Tengo temor de mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros rostros más demacrados que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza.

11. Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el príncipe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael, y Azarías:

12. Prueba, te ruego, con tus siervos por diez días, y que nos den legumbres a comer, y agua a beber.

13. Parezcan luego delante de ti nuestros rostros, y los rostros de los muchachos que comen de la porción de la comida del rey; y según lo que vieres, harás con tus siervos.

14. Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días.

15. Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey.

16. Así fue que Melsar tomaba la porción de la comida de ellos, y el vino que habían de beber, y les daba legumbres.

17. Y a estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y sabiduría; mas Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.

18. Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el príncipe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor.

19. Y el rey habló con ellos, y de entre todos ellos no se halló ninguno como Daniel, Ananías, Misael, y Azarías; y así estuvieron delante del rey.

20. Y en todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les demandó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.

21. Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro.

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Daniel 1

Vv. 1-7.En el primer año de su reinado, Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó Jerusalén y se llevó consigo a quien quiso y lo que quiso. Es desde este primer cautiverio que la mayoría piensa deben contarse setenta años. Interesa a los príncipes emplear a hombres sabios; es sabio buscar y preparar a tales personas. Nabucodonosor ordena que se enseñe a los jóvenes elegidos. Todos los nombres hebreos tenían algo de Dios en ellos, pero para hacerlos olvidar al Dios de sus padres, Guía de su juventud, los paganos les dieron nombres con sabor a idolatría. Penoso es reflexionar cuán a menudo la educación pública tiende a corromper los principios y la moral.


Vv. 8-16.El interés que pensamos que hemos tenido de nosotros mismos debemos reconocerlo como dádiva de Dios. Daniel era aún firme en su religión. Siguió aferrado al espíritu de un israelita sin importar el nombre que le dieron. Estos jóvenes sintieron escrúpulos acerca de la comida, no fuera a ser pecaminosa. Cuando el pueblo de Dios está en Babilonia, debe tener especial cuidado de no participar en sus pecados. Es digno de elogio que la juventud no codicie ni busque los deleites de los sentidos. Los que desean destacarse en sabiduría y piedad, deben aprender a someter el cuerpo. Daniel evitó corromperse con el pecado; nosotros debemos temer más eso que cualquier otro problema externo. Más fácil es mantener la tentación a distancia que resistir cuando está cerca. No podemos aprovechar mejor lo que nos beneficia, que usarlo para alejarnos de pecar. La gente no creerá en la ventaja de evitar los excesos y de llevar una dieta austera, ni lo aportan a la salud del cuerpo si no lo intentan. La temperancia consciente siempre hará más que la indulgencia pecaminosa por el bienestar en esta vida.


Vv. 17-21.Daniel y sus compañeros se mantuvieron en la fe, y Dios los premió con eminencia en el aprendizaje. Los jóvenes piadosos deben esforzarse por hacer mejor que sus semejantes en las cosas útiles; no por recibir alabanza del hombre, sino para la honra del evangelio, y para que sean reconocidos por ser útiles. Bueno es para un país, y para el honor de un príncipe, cuando puede juzgar quiénes están mejor equipados para servirle, y los prefiere sobre esa base. Que los jóvenes presten una sólida atención a este capítulo; que todos recuerden que Dios honra a los que le honran, pero los que lo desprecian serán estimados en poco.



Reina Valera Gomez (2010)

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Comentario Bíblico de Matthew Henry

Autor: Matthew Henry, Traducido al castellano por Francisco la Cueva, Copyright © Spanish House Ministries | Unilit



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